Entrevista: Daniel de la Vega, director de Necrofobia 3D


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Nos juntamos con Daniel de la Vega y charlamos sobre su nueva película, Necrofobia 3D, uno de los estrenos argentinos más interesantes de los últimos meses. Nos contó cómo logró realizar un film de género, sin mucho presupuesto y en tres dimensiones, y analizó la situación del cine de género en la Argentina y las dificultades que enfrenta cualquier emprendimiento semejante.

Estreno: Polvo de estrellas


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Es curioso que, para ridiculizar la cultura hollywoodense, el director canadiense David Cronenberg haya recurrido a un clima telenovelesco. Después de todo, en Estados Unidos, las soap operas ocupan un inframundo cultural y, como la industria pornográfica, están restringidas a un espacio alternativo desde el cual no afectan al cine con su aroma desprestigiante. Salvo raras excepciones, los máximos exponentes del género no son seguidos por el público en general, y conforman objetos de culto para televidentes selectos. Resulta irrisorio, entonces, que los ricos y famosos de Hollywood sean retratados como si formaran parte de una telenovela, y que sus secretos más oscuros sean revelados a través de una estética que remita al fondo vergonzoso de la televisión. Polvo de Estrellas es sobre lo inconfesable: actores, agentes, productores y directores arrinconados por su pasado pecaminoso, y el cine mismo acorralado por las emociones exageradas de la telenovela.

El título español de la película, bastante desafortunado, alude sin embargo a las preguntas centrales de toda soap opera, y también del film de Cronenberg: ¿Quién se acostará con quién? ¿Cuándo? ¿Cómo? En este caso, el incesto surge como una condición endémica. Hollywood es una fábrica de narcisistas, tan enamorados de su imagen que solamente pueden excitarse con versiones de sí mismos: sus hermanos, hermanas, padres o madres. Como en toda telenovela, seguimos las peripecias de varios personajes, cuyos destinos, inevitablemente, se entrecruzan. Una misteriosa chica, llamada Agatha, que siempre lleva los brazos enguantados para cubrir antiguas cicatrices de quemaduras, viaja a Los Ángeles para probar suerte como actriz. Consigue trabajo como asistente de Havana Segrand, una estrella venida a menos, que busca resucitar su carrera y recurre a las terapias New Age del “doctor” Strafford Weiss. Él es el padre de Benjie Weiss, un ícono juvenil cual producto de la factoría de Disney, que tiene el mismo agente que Havana Segrand y que, como pronto descubriremos, es el hermano de Agatha. Una intrincada y tortuosa trama de relaciones.

Ya en 2001, David Lynch le dio aires telenovelescos a su propia fantasía sobre los muertos que Hollywood esconde en su placard, con la lisérgica Mulholland Drive. Pero Cronenberg, como alguna vez lo hicieron el último Luis Buñuel y el Jacques Rivette de Celine y Julie van en Barco, despliega un lenguaje de cámara más prosaico y convencional, que ayuda a resaltar –al no competir con– las situaciones estrafalarias. Los colores cálidos, los interiores iluminados y los decorados elegantes construyen un escenario para fantasmas, asesinatos, confesiones, alucinaciones y suicidios. Las actuaciones son grotescas e intensas, especialmente la de Julianne Moore como Havana, un compendio de tics, modismos y gestos, un monumento a la arquetípica californiana hueca, cada modulación y movimiento de sus labios una articulación de su interminable hipocresía.

Polvo de Estrellas retrata una enfermedad colectiva: sus personajes están obsesionados con sus dobles ficticios y se olvidan de sus verdaderos cuerpos. Casi nunca vemos a esos dobles, sólo los cuerpos que se pudren. Y mientras los protagonistas sueñan con su imagen proyectada en pantallas ajenas, la pantalla en la que nosotros los vemos ha sido invadida por la soap opera. Es decir, como dijimos anteriormente, por lo inconfesable.

– Guido Pellegrini

Twitter: @beaucine

Las diez mejores películas del 2013 (Parte 2)


5. La Grande Bellezza (Paolo Sorrentino)

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Ya que estamos con películas altamente influenciadas por otras, este último film de Sorrentino tranquilamente podría ser una remake de La Dolce Vita, tan similares son sus protagonistas y tanto me recordó en general a Fellini el retrato fetichista de la ciudad de Roma. Conocemos aquí a Jep Gambardella, un escritor de una sola novela que vive de fiesta en fiesta sin un propósito muy claro en la vida.

Sorrentino se caracteriza por contar sus historias de maneras poco convencionales y por un extravagante trabajo de cámara, esta vez utilizado en mostrar el esplendor y el brillo de las fiestas que organiza Jep en la terraza de su caserío de lujo. Pero además es un tipo muy original en sus elecciones narrativas. Una amiga me hizo notar que en una secuencia clave en la que muere una prostituta amante de Jep, tanto el clima como las previas indicaciones de una enfermedad hacen que uno se espere la muerte y que anticipe un momento melodramático y meloso, pero Sorrentino prolonga ese momento en el tiempo y nos distrae hasta que, cuando la muerte vuelve a aparecer en la acción, es de nuevo inesperada y efectiva.

4. El Lobo de Wall Street (Martin Scorsese)

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No me deja de sorprender nunca que Scorsese, que fácilmente pudo haberse quemado como un fósforo a lo Coppola con obras maestras intensas en las que parece haber dejado todo como Toro Salvaje o Buenos Muchachos, siga dirigiendo a sus setenta años con la fuerza y la voluntad de transgredir y de superarse a sí mismo de un joven punk. Así es que nos encontramos con esta película, que sigue la “carrera” de Jordan Belfort de manera igualmente vertiginosa a la que ya fue aplicada a las de los mafiosos Henry Hill y “Lefty” Rosenthal.

Lo que primero llama la atención de una película de Scorsese es que no sólo no hay escenas malas: no hay ni siquiera segundos desechables. Toda toma, por gratuita que le parezca a los que simplemente están ofendidos por la promiscuidad sexual o la violencia en pantalla, contribuye a construir o a condimentar la historia del ascenso y la caída de este lobo de Wall Street. Y Scorsese usa todos los recursos de su arsenal para hacer que el espectador siga al protagonista de este viaje desde adentro. Muchas de las críticas negativas que recibió El Lobo se basaban en una supuesta glorificación del personaje, y yo creo que esos críticos simplemente se sintieron incómodos (como ya había pasado con Buenos Muchachos y con Casino) porque Scorsese los introdujo en el mundo de la historia y les hizo ver a seres que ellos estaban dispuestos a despreciar como seres humanos, en lugar de contar una historia con moraleja al estilo hollywoodiense.

3. The World’s End (Edgar Wright)

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Otra tercera parte de una trilogía, esta vez más informal, que el director Wright y el guionista-actor Simon Pegg iniciaron en 2004 con Shaun of the Dead, en la que parodiaron el cine de zombies de George Romero, y continuaron en 2007 con Hot Fuzz, en la que tomaron como referencia al cine de acción. Esta vez, la parodia va por el lado de la ciencia ficción inglesa, de series como El prisionero, las películas de Quatermass o ese clásico de los setenta que es la remake de Philip Kaufman de Los usurpadores de cuerpos. Pero como es su tradición, Wright y Pegg combinan el género con una historia intimista, cuyo eje es la amistad y la madurez, dos conceptos que el personaje de Pegg no llega a comprender del todo.

Me parece que, con toda la admiración que me despiertan todas las comedias de Wright, ésta es hasta ahora la mejor. El guión es prácticamente perfecto y desmenuzarlo es el mejor curso de estructura dramática que un aspirante a escritor puede tomar. Sin ir más lejos, el monólogo inicial de Pegg, justo antes de los títulos del comienzo, anticipa fielmente (aunque en clave irónica) todo lo que va a ocurrir en la película, coincidiendo con el tema del protagonista, que busca recuperar las épocas irresponsables de su juventud arrastrando al grupo de amigos a su pueblo natal.

2. Ella (Spike Jonze)

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Pocas películas que haya visto tienen una visión del futuro tan plausible y descarnada. Joaquin Phoenix, que viene de un protagónico brillante en The Master, se luce de nuevo en un papel radicalmente distinto como Theodore Twombly, un tipo divorciado, muy introvertido, que se gana la vida escribiendo cartas íntimas para gente con poca habilidad para la redacción. Salen al mercado unos nuevos sistemas operativos que se pueden configurar para desarrollar una personalidad compatible con el usuario y Theo, como tantos otros, aprovecha la oportunidad para programarse una novia perfecta.

Spike Jonze me parece un director que sinceramente no obtiene todo el reconocimiento que se merece. Sus películas son siempre reflexivas y se aproxima a sus temas de una manera muy original. Por ejemplo, la manera en la que ha evolucionado la tecnología en este universo es no sólo creíble desde el punto de vista de la ficción sino hasta visionaria para el mundo real: las personas siguen alienadas por sus aparatos móviles, pero en lugar de estar mirando constantemente la pantalla, conversan libremente con sus aparatos que les leen los e-mails y digieren la información para ellos. Y la manera en que Jonze soluciona el conflicto dramático del film (estar enamorado de una máquina) es brillante y poética.

1. Under the Skin (Jonathan Glazer)

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Gran año para Scarlett Johansson, que no sólo hizo la voz de la computadora en Ella sino que prestó (y peló) el cuerpo entero para una de las películas de ciencia ficción más idiosincráticas que haya visto en mi vida. Glazer no es un director muy famoso pero vengo siguiendo su carrera con atención desde un peliculón del cine negro como Bestia salvaje en el 2000 hasta una película rara, más llena de preguntas que de respuestas, como Reencarnación con Nicole Kidman.

La premisa de su nueva peli ya es difícil de explicar, de tan visual que es la manera en que se desarrolla la historia. Un visitante extraño, digamos de otro planeta para simplificar, recibe el cadáver de Scarlett Johansson de al lado de la ruta y se “pone” su aspecto como si fuera un traje. A partir de ahí, su misión parece ser la de seducir hombres para después arrojarlos a una especie de pozo ciego en donde la oscuridad parece consumirlos. Sobre esta misión tenemos pocos datos: no sabemos por qué lo hace, ni para quién lo hace, ni siquiera entendemos qué es exactamente lo que pasa con las víctimas. Y tampoco puedo garantizar que viendo la película lo averiguarán. Pero, si la aprecian como yo, les surgirán un par de preguntas interesantes sobre la condición humana.

De manera muy interesante, Glazer combina elementos de ficción con el documental: aunque la historia es fantástica muchos de los encuentros casuales de la chica están filmados con una cámara oculta y muestran reacciones reales. Un personaje que muchos asumirán está logrado con efectos especiales es una persona real.

— Pablo Draletti

Festivales: Semana del reencuentro con el cine ruso


cine ruso

Desde el jueves 18 hasta el miércoles 24 de septiembre, en los cines Cinemark Palermo y Arte Multiplex, se llevará a cabo la “Semana del reencuentro con el cine ruso”. Es un ciclo imperdible: la mayoría de las películas que se proyectarán son clásicos de clásicos, por directores tan importantes como Tarkovsky, Kurosawa y Nikita Mikhalkov, entre otros. El evento celebra los noventa años de los Estudios Mosfilm, que además de haber producido las obras exhibidas, es todo un símbolo del cine soviético. Su famoso logotipo, reproducido parcialmente en el afiche del ciclo, es una imagen familiar para cualquier cinéfilo.

A continuación, compartimos la programación. Todas las funciones son para las 20 horas, en cualquiera de los dos cines.

Jueves 18

Cinemark Palermo:
El Tigre Blanco
Director: Karen Shakhnazarov
País: Federacion Rusa
Año: 2012

Arte Multiplex:
La balada del Soldado
Director: Grigory Chujray
País: URSS
Año: 1959

Viernes 19

Cinemark Palermo:
Moscú no cree en lágrimas
Director: Vladimir Menshov
País: URSS
Año: 1979

Arte Multiplex:
Andrei Rublev
Director: Andrei Tarkovsky
País: URSS
Año: 1966

Sábado 20

Cinemark Palermo:
Dersu Uzala
Director: Akira Kurosawa
País: URSS – Japón
Año: 1975

Arte Multiplex:
Pabellón Nro. 6
Director: Alexander Gornovsky & Karen Shakhnazarov
País: Federacion Rusa
Año: 2009
Duración: 83 mn.

Domingo 21

Cinemark Palermo:
El pálido sol del desierto
Director: Vladimir Motyl
País: URSS
Año: 1969

Arte Multiplex:
Cuidado con el automóvil
Director: Eldar Ryazanov
País: URSS
Año: 1966

Lunes 22

Cinemark Palermo:
La Parentela
Director: Nikita Mikhalkov
País: URSS
Año:1981

Arte Multiplex:
Dersu Uzala
Director: Akira Kurosawa
País: URSS – Japón
Año: 1975

Martes 23

Cinemark Palermo:
Pabellón Nro. 6
Director: Alexander Gornovsky & Karen Shakhnazarov
País: Federacion Rusa
Año: 2009

Arte Multiplex:
Algunos días de la vida de I. Oblomov
Director: Nikita Mikhalkov
País: URSS
Año: 1979

Miércoles 24

Cinemark Palermo:
Andrei Rublev
Director: Andrei Tarkovsky
Pais: URSS
Año: 1966

Arte Multiplex:
Moscú no cree en lágrimas
Director: Vladimir Menshov
País: URSS
Año: 1979

Entrevistas: Hernán Sáez y Máximo Balestrini, creadores del videojuego NAVE


Durante el festival de cultura nerd Toronja Palooza, nos cruzamos con los creadores de NAVE, uno de los videojuegos argentinos más conocidos, tanto a nivel nacional como internacional. Nos sentamos con ellos, los filmamos y les hicimos algunas preguntas. Ya los habíamos entrevistado en 2012, cuando el juego fue lanzado. Pero desde entonces, el fichín salió de gira por el país e incluso recibió cobertura de medios internacionales (como Eurogamer y Kill Screen), así que volvimos a hablar con los responsables, esta vez en video! Hernán Sáez y Máximo Balestrini nos cuentan cómo crearon NAVE, por qué lo montaron en una máquina arcade, qué descubrieron al ver cómo los usuarios experimentan con su juego y mucho más.

Entrevista, filmación y montaje: Pablo Draletti y Guido Pellegrini

Stanley Kubrick en el BAMA Cine Arte


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Es sorprendente, quizás, que un director tan meticuloso y obsesivo, cuyos films progresan a un ritmo a veces glacial y cuyos personajes son frecuentemente psicóticos, despreciables o anónimos, haya triunfado en el cine mainstream y se haya convertido en uno de los realizadores más famosos de todos los tiempos. Incluso, una película como 2001, odisea del espacio, una rareza experimental disfrazada de espectáculo masivo, es un objeto de culto, y la famosa lista de la American Film Institute, que reúne las mejores cintas estadounidenses of all time, la incluyó: en el puesto 22, en 1997, y en el puesto 15, diez años más tarde, en la versión actualizada del 2007. Hay que tener en cuenta que dicha lista es notoriamente conservadora, y que entre los demás clásicos nombrados, la inclusión de una película sin personajes (humanos) de gran importancia, con una estructura narrativa más musical que dramática, en la que escasea el diálogo y proliferan los juegos y proezas visuales, una película así, como 2001, mechada entre los demás pesos pesados de Hollywood, que por más geniales que sean son más convencionales, es algo inaudito. Pero, de alguna manera, quizás porque su genialidad era imposible de ignorar, el neoyorquino Stanley Kubrick logró que sus experimentos cinematográficos se convirtieran en títulos canónicos. Ningún cinéfilo puede dejar de ver sus películas. Y ahora, gracias al BAMA Cine Arte, quienes no hayan visto su obra o quieran verla otra vez, en el cine y ya no en la televisión o por el monitor de una computadora, podrán citarse en el centro de Buenos Aires y ver todos los films del director norteamericano. A continuación, les dejamos las fechas y horarios de las funciones.

Jueves 14:

Casta de malditos. 18.30 horas.

Espartaco. 20.50 horas.

Viernes 15:

La naranja mecánica. 18.30 horas.

El resplandor. 20.50 horas.

Sábado 15:

2001, odisea del espacio. 18.30 horas.

La naranja mecánica. 20.50 horas.

Domingo 17:

Lolita. 18.30 horas.

Ojos bien cerrados. 20.50 horas.

Lunes 18:

2001, odisea del espacio. 18.30 horas.

Nacido para matar. 20.50 horas.

Martes 19:

La patrulla infernal. 18.30 horas.

Barry Lyndon. 20.50 horas.

Miércoles 20:

Doctor insólito. 18.30 horas.

Inteligencia artificial. 20.50 horas

Fellini, Bergman y Hitchcock, en una muestra cinéfila en el MACBA


sombra invertida

A partir del 23 de julio, en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA), podremos visitar una interesantísima video-instalación de Lucas Turturro, titulada: “La sombra invertida. El inconsciente colectivo del cine“. Para los amantes del séptimo arte, debería ser una visita obligada. Así se describe la muestra en la página del museo:

Propone un ensayo audiovisual sobre la imagen-sueño, o mejor dicho, sobre las escenas de ensoñación que crea el cine. (…) El artista busca expandir la pantalla tradicional y bidimensional de la sala cinematográfica, en un espacio tridimensional dominado por estas imágenes. (…) Encuentra un mensaje en común, oculto en todos los sueños del cine y se lo ofrece encriptado al espectador dispuesto a soñar.

Mezcla de found footage experimental e instalación de arte, Turturro recicla imágenes de algunos de los clásicos más venerados del cine internacional: Fresas salvajes de Bergman, Ocho y medio de Fellini y Spellbound (o Cuéntame tu vida) de Hitchcock. Siempre se dice que una buena película “absorbe” al espectador. En este caso, la metáfora será literal: el espectador se encontrará rodeado físicamente por la obra. Allí estaremos.

Horario: Miércoles a Domingo – 14 a 16.30 / 17 a 19. (Ingreso hasta 30 minutos antes del cierre. Martes cerrado.)

Valor de la entrada: Adultos: $25. Estudiantes, docentes y jubilados (o mayores de 65 años) con acreditación vigente: $15. Menores de 12 años: sin cargo.

Miércoles: General: $15. Estudiantes, docentes y jubilados (o mayores de 65 años) con acreditación vigente: $10. Menores de 12 años: sin cargo.