Viñetas Argentinas en el cine (parte 4)


Con esta cuarta y última parte, culmina el especial sobre viñetas argentinas llevadas a la pantalla. En esta nota veremos algunos documentales sobre el tema y los proyectos que se conocen hasta ahora.

Documentales

 Imaginadores (2007). Dirigida por Daniela Fiore y Julio Azamor

Este es un documental que repasa la historia de la historieta argentina desde sus comienzos hasta fines de la década del ’90, a través de testimonios de los propios protagonistas. Entre los guionistas, dibujantes, editores y periodistas entrevistados, podemos encontrar a Roberto Fontanarrosa, Elsa Sánchez de Oesterheld, Carlos Trillo, Horacio Altuna, Solano López, Enrique Breccia, Andrés Cascioli, Caloi, Oswal y un etcétera larguísimo. Intercalados entre algunos de los testimonios, el film presenta fragmentos animados de personajes célebres del comic nacional como el Sr. López (que sirve como conector entre las distintas partes de la película, a través de sus “puertitas”), el Eternauta, Mort Cinder, Clara de Noche, Sónoman, Cybersix y Cazador, entre otros.

El film está impecablemente realizado, con un buen nivel en las animaciones, y si bien no llega a comentar el surgimiento de nuevas editoriales y revistas ocurrido a partir de la década pasada, es una excelente puerta de entrada para los que quieran acercarse a conocer la aventura de la historieta en Argentina.

Liniers: El trazo simple de las cosas (2010). Dirigida por Franca González

En el año 2007, la realizadora Franca González se encontró trabajando durante algunos meses en Montreal, gracias a una beca del Concejo de Artes y Letras de Québec. En su estancia allí, entra en contacto con Liniers (que había obtenido la misma beca), el reconocido autor de la tira Macanudo famoso por su tira en el diario La Nación. Fascinada por sus dibujos y su proceso creativo, la directora comienza a filmar por diversión el trabajo de Liniers, hasta que el pasatiempo se convierte en la posibilidad concreta de un largometraje documental.

Gran parte del film se concentra en el encuentro entre la directora y el dibujante en Montreal y los reiterados –y en última instancia, vanos- intentos de Liniers por desentenderse de formar parte de la película. Superados estos tropiezos, seguimos los pasos del autor en su trabajo diario, sus apariciones públicas y charlas con los lectores, y su participación en los recitales de Kevin Johansen + The Nada. Todo esto sazonado con fragmentos animados de varios de sus personajes, de muy buena factura. En síntesis, una película que nos acerca al trabajo cotidiano de Liniers (un tipo realmente macanudo, valga el tonto juego de palabras) y que gustará o no en la medida en que se disfruten sus obras.

Documentales sobre Héctor Germán Oesterheld

La importancia de Héctor Oesterheld para la historieta y la cultura argentina excede sus innovaciones en el campo artístico. Le alcanza para quedar en la Historia con la renovación que produjo a fines de la década del ’50 en la historieta de aventuras, a través de la creación de la editorial Frontera y la publicación de personajes como El Eternauta, Ernie Pike, Ticonderoga, Joe Zonda, Sherlock Time y tantos más. Pero la propia vida del guionista reviste también un interés particular: comienza a militar activamente en política en la organización Montoneros y, luego de asumido el gobierno de facto de la Junta Militar, sufre el secuestro de sus cuatro hijas. Un año más tarde, él mismo es capturado por los paramilitares y visto por última vez en un centro clandestino de detención en abril de 1977. Desde este entonces continúa desaparecido.

Varios realizadores se hicieron eco de esta historia y relataron para las nuevas generaciones su notable calidad como historietista y el compromiso inclaudicable con las ideas de su tiempo. Repasamos a continuación algunas de estas producciones.

H.G.O. (1998). Dirigido por Víctor Bailo y Daniel Stefanello

Es el primer trabajo audiovisual en recorrer la figura y el legado del creador del Eternauta. En sus más de dos horas, el documental hace hincapié sobre todo en los pormenores de su vida cotidiana y en su vuelco a la militancia activa. Todo a través de testimonios de colegas y protagonistas directos, como su viuda Elsa Sánchez, Francisco Solano López, Enrique Breccia, Ricardo Barreiro, Guillermo Saccomano y Miguel Rep, entre otros. Un trabajo de minuciosa investigación, fundamental para entender los objetivos y el compromiso que perseguía Oesterheld en sus historias.

Hora Cero (2002). Dirigido por José Luis Cancio

Este documental realizado por José Luis Cancio también repasa la labor militante de Oesterheld, pero enfatiza además en su relevancia como guionista de aventuras en los años ’50, a través del valioso testimonio del dibujante Eugenio Zoppi. Hablan también Solano López, Elsa Sánchez, Tomás Oesterheld (nieto de Héctor) y Juan Sasturain.

La mujer del Eternauta (2011). Dirigido por Adán Aliaga

Como se puede deducir por el título, La mujer del Eternauta se centra en la figura de Elsa Sánchez de Oesterheld. La película cuenta el derrotero de un ama de casa que de pronto se ve envuelta en un ambiente de militancia política que no compartía y que terminó, luego de la lucha armada, por quitarle a su esposo y a sus cuatro hijas. El dolor de la ausencia, la asimilación de la tragedia y la reconciliación con el pasado son mostrados en este film con una gran sensibilidad y un muy buen trabajo de imagen. La mujer del Eternauta estuvo durante un tiempo disponible para verse en su sitio web y hoy se está exhibiendo en distintos festivales alrededor del mundo.

<p><a href=”http://vimeo.com/27482200″>La Mujer del Eternauta</a> from <a href=”http://vimeo.com/fridafilms”>Frida Films</a> on <a href=”http://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Con respecto a la figura de Oesterheld, cabe mencionar dos proyectos que se encuentran en distintas etapas de producción. El primero es un largometraje que lleva adelante el realizador Gustavo Mosquera R. (director de Lo que vendrá, 1988 y Moebius,1996). La producción corre por cuenta de Donal Ranvaud, y contará en su metraje con una parte –aproximadamente 20 minutos- basada en El Eternauta.

El segundo proyecto es la miniserie televisiva Germán. Últimas viñetas, escrita por el guionista Luciano Saracino y dirigida por Cristian Bernard, Flavio Nardini y Federico Sosa. En 13 capítulos, la historia contará los últimos años de Oesterheld (interpretado por Miguel Ángel Solá) como guionista, con principal hincapié en su paso por la editorial Columba.

<p><a href=”http://vimeo.com/47823126″>Teaser I de German Ultimas viñetas</a> from <a href=”http://vimeo.com/user8815644″>Makka</a&gt; on <a href=”http://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

PRÓXIMOS PROYECTOS

Los proyectos de largometraje relacionados con personajes de la historieta argentina no son numerosos. Sin embargo, han trascendido dos muy interesantes, basados casualmente en el mismo personaje: Nippur de Lagash, el errante sumerio creado por el guionista Robin Wood y que se publicara durante varias décadas en las revistas de Editorial Columba. El primer proyecto está a cargo del reconocido director Enrique Piñeyro (responsable de Whisky Romeo Zulú, 2004, Fuerza Aérea Sociedad Anónima, 2006, Bye Bye Life, 2008 y El Rati Horror Show, 2010) y cuenta con la participación del propio Wood en el guión. El segundo es una movida independiente llevada adelante por un equipo de técnicos y actores rosarinos, al mando del realizador Iván Molina. Esta producción ya cuenta con un teaser promocional –filmado en Carcarañá y basado en el episodio “El Rey”- y actualmente se encuentra en la búsqueda de financiación. El rol protagónico está encarnado por Ariel Bressán, de un gran parecido físico con Nippur. En esta nota realizada por el Canal 4 de la televisión rosarina se pueden apreciar algunas imágenes y testimonios del realizador y los actores:

Y finalmente, luego de tantos años y producciones de tanta variedad… ¿cómo todavía no existe un largometraje sobre El Eternauta? Proyectos no han faltado –el último del que se tuvo noticias estaba capitaneado por Lucrecia Martel-, pero hasta el momento ninguno ha llegado a su concreción. Vale destacar, eso sí, el corto de poco más de un minuto dirigido por Enrique Piñeyro, realizado especialmente para la 12º edición del BAFICI. Mientras tanto, los amantes de la historieta nos seguimos haciendo una pregunta que, no por obvia, es menos pertinente: ¿será posible realizarlo?

Viñetas Argentinas en el Cine (parte 3)


Tercera época: de Indiecitos e Ilusiones

Tuvimos que esperar hasta entrado el siglo XXI para reencontrarnos con nuestros personajes de historieta en la pantalla grande, aunque, en su gran mayoría, no de la forma que esperábamos. Las películas que reseñamos a continuación son, en general, cintas animadas de enorme producción y gran presupuesto, pensadas para competir contra los blockbusters hollywoodenses. Apuntadas hacia un público infanto-juvenil, no alcanzaron a satisfacer la demanda de los espectadores adultos, que esperaban algo más que un mero entretenimiento para niños en vacaciones.

Patoruzito (2004). Dirigida por José Luis Massa, basada en la historieta de Tulio Lovato y Mirco Repetto, sobre personajes de Dante Quinterno.

Producida por las empresas Patagonik, Red Lojo y el canal de televisión Telefé, y con distribución de Disney-Buena Vista, Patoruzito marcó todo un récord de taquilla en las salas argentinas, alcanzando la friolera de 2 millones de espectadores –cifra totalmente impensada para cualquier película argentina-. Aun así, la historia es bastante anodina: al pequeño cacique Patoruzito le llega el momento de demostrar su liderazgo del pueblo tehuelche. Para ello, deberá cumplir con tres misiones: traer la piedra azul del gran volcán, encontrar el amuleto de la cueva escondida y conseguir la pluma de un cóndor. El guión, escrito por Axel Nacher, indaga en los orígenes egipcios de Patoruzito –descendiente de la familia del Faraón Patoruzek- e incorpora a otros personajes de la tira, como Isidorito, la Chacha Mama, Ñancul, y su caballo Pamperito.

La importante recaudación que obtuvo la película, apoyada en una campaña de marketing similar a la de un producto de Hollywood (promociones especiales en shoppings, actividades en donde los chicos podían fotografiarse con los personajes, un avance exclusivo para las pantallas de los teléfonos celulares Movicom, y un sinfín de productos con la cara del indiecito), llevó a que los productores encararan, con paso firme, la secuela del filme…

Fragmento de la película:

Patoruzito II (2006) Dirigida por José Luis Massa, basada en personajes de Dante Quinterno.

Con el mismo equipo creativo que la anterior, Patoruzito II vuelve a repetir las mismas fallas que su antecesora. La diferencia está en que, esta vez, el público no compró: la película resultó un fracaso estrepitoso.

El argumento narra la llegada de Patoruzito y sus amigos a la ciudad de Buenos Aires. Allí, en una vieja casona, se topan con la bruja Jiuma, que pretende convertirse en la hechicera más poderosa del mundo, para dominarlo y, de paso, recuperar su juventud. Para ello, tiene prisionera a Limay, la última hada que vive dentro de la fuente de los deseos. En el afán de rescatarla, nuestros héroes contarán con la ayuda del Fantasma Benito -personaje creado por Quinterno y que llevara a la fama Eduardo Ferro en la revista de Patoruzito-, en lo que sería el primer team-up de la historia de la animación argentina. El elenco vocal contó con la participación de la actriz Norma Aleandro en el papel de la bruja.

A pesar de este traspié, la compañía (ahora separada de Red Lojo y Telefé, y rebautizada como Indiecito) retomó a otro famosísimo personaje de Quinterno para una nueva producción…

Trailer de la película:

Isidoro (2007) Dirigida por José Luis Massa, basada en personajes de Dante Quinterno.

Nuevamente, los mismos realizadores se abocaron a la tarea de darle vida al famoso bon vivant argentino y, para variar, el resultado final deja bastante que desear. Situada en los años ’70 –época indefectiblemente ligada a la personalidad del protagonista, sería raro ver las aventuras del personaje en la actualidad- Isidoro (con la voz del reconocido comediante Dady Brieva), es echado de su casa por el Coronel Cañones, quien le adelanta parte de su herencia. Una vez que dilapida todo el dinero en fiestas, alcohol y cruceros por el mundo, el playboy regresa a pedir ayuda a su tío. Pero se encuentra con una novedad: el Coronel ha sido apresado por traición a la patria, acusado de haber robado unas semillas para un proyecto de biocombustibles. En afán de ayudarlo, Isidoro y su amiga Cachorra (la exuberante Luciana Salazar) viajarán medio mundo, para organizar la fiesta de coronación del príncipe de Kindostán. En medio del jolgorio, se las ingeniarán para recuperar las semillas.

Esta mezcla de aventura “isidoresca” con una trama de espionaje a lo James Bond no cayó muy bien entre el público –y menos entre los fans de Isidoro, que solo queríamos verlo haciendo de las suyas-, y el filme tuvo una repercusión moderada. Veremos si, después de estos tropiezos, Indiecito querrá seguir recuperando a los queridos personajes de Quinterno en la pantalla grande. Solo una cosa hace falta: buenas historias.

Trailer de la película:

Boogie, el aceitoso (2008). Dirigida por Gustavo Cova, basada en la historieta de Roberto Fontanarrosa.

Boogie, el aceitoso nace como una parodia de las muchas que realizaba el Negro Fontanarrosa en los años ’70, en este caso al cine policial norteamericano de la época, y en particular a Harry, el sucio. Publicado por primera vez en 1974 en las páginas de la revista Hortensia, Boogie es un asesino a sueldo cruel y despiadado, sin ningún atisbo de compasión hacia sus víctimas o cualquier ser humano en general, y con un verdadero arsenal de reflexiones a cuál más xénofoba y despreciativa. En estas historietas Fontanarrosa despliega su costado más corrosivo, repleto de un humor negro y una mala leche no exenta de crítica social, sobre todos hacia los costados más oscuros de la sociedad estadounidense. Luego de algunos años en Hortensia, Boogie paseó su imponente figura por Hum®, SuperHum®, La Maga y Cóctel, entre otras publicaciones.

El desafío para los productores de Illusion Studios residía en poder contar una historia de Boogie con un largo desarrollo sin traicionar la esencia del personaje (ninguna de las historietas tiene más de dos páginas). Y hay que decir, que con todas las de perder, la película se planta, si no bien, al menos con dignidad. La trama gira en torno a la ira de Boogie (con la voz de un irreconocible Pablo Echarri) cuando se entera de que el capo-mafia Sonny Calabria ha decidido contratar a otro asesino para liquidar a Marcia (voz de Nancy Dupláa), una testigo que está a punto de declarar contra él en un juicio. El film incorpora muy bien algunos gags clásicos de la historieta, y llega a tener unos interesantes momentos de oscuridad e incorrección política. Empalidece, sin embargo, en el aspecto gráfico, en donde el estilo de Fontanarrosa en el diseño de personajes no termina de integrarse al trabajo de los fondos en tres dimensiones. La decisión de exhibirla en cines en 3D tampoco resultó un acierto. Aun así, es un film interesante y que –sobre todo para los fans más acérrimos del personaje- podría haber derivado en algo muchísimo peor.

Trailer de la película:

Gaturro: la película (2010). Dirigida por Gustavo Cova, basada en la historieta de Nik.

El personaje de Gaturro surge en 1992, cuando el dibujante Nik comienza a incluirlo reiteradamente en su viñeta de humor político del diario La Nación, en referencia a la particular cabellera del ex presidente Carlos Menem. El gato obtuvo tal repercusión entre los lectores, que el autor lo llevó a protagonizar su propia tira, aunque con algunas reformulaciones: Gaturro abandona el comentario de actualidad, pasa a formar parte de una familia y a vivir situaciones de comedia clásica norteamericana, en un estilo muy similar al Garfield de Jim Davis. Así, el universo de personajes (que incluyen a su amiga Ágatha, el sobrino Gaturrín, el pececito Emilio, el ratón Ramiro, la maestra Ruda Vinagreti, entre otros) y el estilo gráfico con preponderancia del color buscan ampliar el rango de lectores de la historieta y acercarla, sobre todo, a los chicos. La apuesta rindió sus frutos: la popularidad de Gaturro explotó y generó una maquinaria de merchandising que sigue en constante crecimiento hasta el día de hoy.

Dentro de esta maquinaria es que se inscribe el largometraje, nuevamente a cargo de Gustavo Cova y con producción de Illusion Studios. Como era de esperarse por las historias de la tira, Gaturro: la película no pasa de ser una aventura anodina y con pocos rasgos de originalidad. En el filme, el protagonista (con la voz de Mariano Chiesa) busca infructuosamente conquistar el corazón de la esquiva Ágatha (voz de Agustina González Cirulnik), y cree conseguirlo luego de presentarse a un casting para el papel de superhéroe en un programa de TV, y alcanzar la fama. En el aspecto técnico, la película (realizada en CGI, y con posibilidad de verse en 3D) es correcta y la animación es fluida, aunque los escenarios adolescen de una cierta precariedad y las formas redondeadas de los personajes de la tira no parecen adaptarse muy bien a las tres dimensiones. Aún así, le alcanzó para ser una de las películas argentinas más vistas de la temporada.

Trailer de la película:

Viñetas Argentinas en el Cine (parte 2)



Segunda época: Alguien que anda por ahí

De aquí en más, y hasta entrado el nuevo siglo, el cine argentino sufre una merma importante en su producción, y pierde la continuidad y homogeneidad que había alcanzado en años anteriores. Por este motivo, no es raro encontrar menos adaptaciones de historietas en el cine, aun cuando se vivían períodos interesantes en el noveno arte, como ser toda la etapa de la Editorial Frontera de Héctor Oesterheld, a fines de los ’50, o, ya más adelante, el surgimiento de revistas como Skorpio en los ’70, y Fierro en los ’80. Veamos qué es lo que encontramos por ahí.

Lindor Covas, el Cimarrón (1963). Dirigida por Carlos Cores, basada en la tira de Walter Ciocca

Con casi tres décadas de publicación ininterrumpida, Lindor Covas, el Cimarrón es una de las tiras para diarios no humorísticas más longevas del mundo. Cuenta la historia de un desertor del ejército unitario, a mediados del siglo XIX, que escapa de la justicia y se transforma en un gaucho errante. Dirigida y protagonizada por Carlos Cores, y con argumento original del propio Ciocca, la película se divide en tres segmentos, en donde este gaucho corajudo se mide contra su viejo enemigo, el Bicho Moro; contra la cruel indiada, para rescatar del cautiverio a Pichi-Pilú; y contra la Justicia, que lo persigue por desertor.

Las Aventuras de Hijitus (1973). Basado en el personaje de Manuel García Ferré.

Manuel García Ferré desembarca en Argentina proveniente de su Almería natal con apenas 17 jóvenes años. En 1952 consigue publicar su primera historieta en la revista Billiken: “Pi-Pío”. A la par desarrolla una ascendente carrera como animador, que se inicia con una serie de cortometrajes publicitarios protagonizados por el pequeño Anteojito y su tío Antifaz. El éxito de estos personajes es tal que impulsa a García Ferré a fundar su propia revista. Así nace, en 1964, Anteojito, hogar de las nuevas creaciones del dibujante y de infinidad de notables historietas de reconocidos artistas locales. Su carrera cinematográfica comienza en 1972, con el film Mil intentos y un invento, nuevamente protagonizado por la dupla de Anteojito y Antifaz. Este sería el puntapié inicial de una serie de películas que se coronaría con éxitos como Petete y Trapito, Ico, el caballito valiente y Manuelita, entre otras. Su última producción es Soledad y Larguirucho, de reciente estreno en salas nacionales.

Pero sin dudas, su trabajo más recordado es la serie televisiva Las aventuras de Hijitus, emitida por primera vez en 1967 y compuesta en total por 75 cortos. El largometraje que aquí consignamos consta de  la unión de tres de estos episodios. El origen de Hijitus se encuentra en las páginas de “Pi-Pío” y difiere en gran medida de su versión televisiva. Se trata de un niño prodigio que habla en un latín un tanto extraño, y se descubre último descendiente de la “Dinastía de los Itus” y “requetataraniento del Faraón Amenenbhitus MCLIX V-8”. Luego de esta breve aparición en las viñetas el personaje vuelve renovado para la TV, transformado en un pequeño vagabundo que obtiene superpoderes luego de utilizar su sombrero mágico. Junto a su perro Pichichus, y sus amigos Oaky, Larguirucho y el Comisario, defiende a la ciudad de Trulalá de las trapisondas del nefasto Profesor Neurus.

La película se exhibió en los cines argentinos en 1973, y más tarde se reeditó en video bajo el título Festival de Hijitus.

Beto Nervio contra el Poder de las Tinieblas (1978). Dirigida por Miguel Bejo, basada en la historieta creada por Mirco Repetto y Emilio Cortinas.

Creado originalmente para la revista Patoruzito, Vito Nervio es un detective argentino que, por su gran capacidad, es enviado a resolver misterios en lugares exóticos como Egipto, Medio Oriente o el Ártico. La historieta cobra popularidad cuando, varios años después, toman la posta Leonardo Wadel en los guiones y un joven Alberto Breccia en los dibujos.

La película –que cambió el nombre del personaje por razones de copyright- es una producción de bajo presupuesto que no llegó a tener estreno comercial en salas. La historia, que incluye textos del prestigioso escritor y cineasta Edgardo Cozarinsky, muestra al personaje de historieta contratado para resolver un caso en el mundo real.

Mafalda, la Película (1981). Dirigida por Carlos Márquez, basada en la tira de Quino.

Aquí se da un caso similar al que comentábamos con Hijitus. El largo de Mafalda estrenado en cines no es otra cosa sino el rejunte de los cortos animados emitidos en televisión a principios de los ‘70, producidos por Daniel Mallo. Al igual que con los cortos, esta película no tuvo mucha repercusión, más que nada por la desacertada elección del elenco vocal y por tratarse de simples adaptaciones de las tiras diarias, con lo cual uno ya podía adivinar el remate de antemano. “No quise meterme en el guión ni nada” cuenta Quino. “Dije: acá está la tira, háganla cómo les parezca. Aquello fue el gran fracaso. Aparte que hicieron una Mafalda en un mundo edulcorado, rosadito, la escuela bonita… La gente en aquella ocasión dijo: ‘Pero cómo, esa voz no es la de Mafalda’. Claro, cada uno tiene la voz de Mafalda dentro de sí”.

Yor, the Hunter from the Future (1983). Dirigida por Antonio Margheriti, basada en la historieta de Eugenio Zapiettro (bajo el seudónimo de Diego Navarro) y Juan Zanotto.

Esta película es un caso singular: es la única producción extranjera (mejor dicho, co-producción, ya que está realizada entre Italia, Francia y Turquía) inspirada en una historieta de autores argentinos, Henga, aparecida en la revista Skorpio. Cuenta la historia del cavernícola del título, rey de los pueblos del mar, que se lanza a la búsqueda de las tierras cálidas, acompañado de su mujer Ka-laa, y el viejo sabio Pang. En el camino se topará con peligrosas bestias prehistóricas y seductoras mujeres que provocarán los celos de su amada.

La publicación de esta historieta en la versión italiana de Skorpio, y el gran reconocimiento que se granjea Zanotto (italiano de nacimiento) entre sus lectores, fueron los que llevaron a la realización de este largometraje.

La Clínica del Dr. Cureta (1987). Dirigida por Alberto Fischerman, basada en la historieta creada por Meiji y Ceo

Uno de los grandes éxitos de la revista Hum®, de principios de los ’80, La Clínica… relata las maquiavélicas estrategias del Dr. Cureta –un médico completamente cínico, corrupto y ventajero- para hacer dinero, sin preocuparse por la salud de sus pacientes. Siempre con Meiji en los guiones, la mayor parte de los episodios fueron dibujados por Ceo, reemplazado en algunas ocasiones por Rep y Toul.

En el filme, Cureta (Gianni Lunadei) se las ve contra el incorruptible inspector Bonfanti (Juan Manuel Tenuta), quien intenta llevarlo preso por las incontables irregularidades que encuentra en su clínica. Ante la imposibilidad de basar el argumento central en alguna de las historietas –son todas historias autoconclusivas- el director eligió crear una trama original (la de Cureta contra Bonfanti), e ir mechando en el medio distintas situaciones humorísticas con los médicos y los pacientes del hospital. Cuenta la leyenda que, durante la pre-producción del filme, hubo un impasse porque se había agotado el presupuesto. Como último recurso, el productor (Víctor Bo) apostó sus últimos billetes a la lotería… ¡y ganó! Así fue como la película pudo terminarse.

Las Puertitas del Sr. López (1988). Dirigida por Alberto Fischerman, basada en la historieta de Carlos Trillo y Horacio Altuna

Entusiasmado por el éxito de La Clínica… Bo y Fischerman reinciden con la adaptación de una historieta, en este caso Las Puertitas del Sr. López, creación de Trillo y Altuna publicada a fines de los ’70 en El Péndulo, y luego en Superhum®, hasta 1982. López es un oficinista gris, aburrido y sin futuro, harto de su trabajo y de los rigores de su mujer, que cada tanto atraviesa una puerta (generalmente de un baño) y escapa a un mundo fantástico donde las cosas suelen estar mejor, aunque no tanto.

En la película, López (un genial Lorenzo Quinteros) vive desventuras similares a las de la historieta, aunque, en coincidencia con el “destape” post-dictadura militar, se les dio un tono más erótico. Es famosa la escena en la que López tiene sexo sobre una moto con la mujer de sus sueños, encarnada (nunca mejor dicho) por Katja Alemann. Acerca del final “feliz” del filme, que poco tiene que ver con lo que ocurre en la historieta, Trillo –que participó en el guión – cuenta que “teníamos otro final, pero lo que pasó es que estaba la película de Michael Douglas y Glenn Close, y el productor dijo ‘tiene que terminar reconciliándose con la mujer, porque la gente busca finales como el de Atracción Fatal’. Teníamos un desenlace que yo había escrito, donde López finalmente rompía el cascarón, la dependencia con la mujer, se las tomaba y empezaba una vida con la otra. Después de la noche de amor, López iba al baño y encontraba adentro a (su mujer) Mirtha Busnelli, vestida de Matahari. Lo defendimos, pero no hubo caso”.

 

Cabo Savino: El Tren (1989). Dirigida por Juan Carlos Abate, basada en la historieta de Gustavo Solanas y Carlos Casalla.

Para muchos, uno de los paradigmas de la historieta de militares, El Cabo Sabino (luego rebautizado Savino) comenzó a publicarse en el diario La Razón, en 1954, para luego pasar por distintas publicaciones hasta recalar en las revistas de editorial Columba. Fueron varios también los autores que se encargaron del personaje, entre los que se destaca Julio Álvarez Cao, guionista emblemático de la serie. La historia cuenta el derrotero de este soldado de fortín durante la Conquista del Desierto, en el que muchas veces transgrede las órdenes de sus superiores, para situarse en favor de los indios.

El Tren, realizada para su comercialización en video, se pensó como el primer episodio de una serie sobre el Cabo Savino, pero por problemas con Casalla -que no estaba de acuerdo con algunos aspectos del filme- debió sacarse de circulación.

Mencionaremos, por último, el cortometraje La Planicie de Yothosawa, basado en un unitario homónimo del querido Roberto Fontanarrosa, aparecido en el número 12 de Fierro. Dirigido por Hernán Vieytes, el filme describe, a la manera de un documental, la vida de los estrafalarios animales que habitan en la región.

Viñetas Argentinas en el Cine (parte 1)


A pesar de la larga tradición que posee la Argentina en materia de historietas, y de la facilidad que reviste el traspaso de este género al cine –cuestión comprobada en exceso, en estos últimos años, por las producciones hollywoodenses- pocas han sido las obras del noveno arte argentino que han llegado a la pantalla grande. Vale la pena, entonces, hacer un breve repaso por todas ellas, sobre todo porque muchas son prácticamente desconocidas por el gran público, y varias guardan un nivel de calidad más que aceptable.

De forma totalmente arbitraria, he decidido dividir a estas producciones en tres grandes grupos –más una especie de prólogo, o prehistoria, y un apéndice sobre documentales-, de acuerdo a criterios temáticos y de temporalidad que las asemejan. Veamos, a continuación, de qué y de quiénes estamos hablando.

Prólogo

Serie de Pancho Talero (1929 – 1931). Dirigida por Arturo Lanteri, basada en su historieta Las aventuras de Pancho Talero.

Pionero de la historieta en nuestro país, Arturo Lanteri es considerado el primer historietista en utilizar plenamente los recursos propios de la narración en viñetas. A fines de la década del ’10 escribe y dibuja series muy populares como El Negro Raúl y Aventuras de Filemón Tijereta, entre otras. En 1922 crea para la revista El Hogar, Las aventuras de don Pancho Talero, una tira costumbrista muy influenciada por el Bringing up father, de George McManus. Con unos 20 largos años de publicación, esta historieta retoma el uso de los globos  para indicar los diálogos de los personajes, y es además la primera en generar una suerte de merchandising, con muñequitos y caretas de carnaval con la cara del protagonista.

Dentro de este material externo a la tira, el propio Arturo Lanteri dirigió tres películas sobre el personaje, aunque solo se conserva un fragmento de la última: Las aventuras de Pancho Talero (1929), Pancho Talero en la prehistoria (1930) y Pancho Talero en Hollywood (1931). El rol protagónico está a cargo del actor Pepito Petray.

 

Primera época: La Edad Dorada

Esta primera denominación viene a cuenta de dos factores que convergen en una misma época (década del ’40 y principios del ’50). Por un lado, la creciente popularidad de publicaciones de historieta, humor y actualidad que se editaban en la Argentina. Revistas como Patoruzú y Patoruzito (de Dante Quinterno), o Rico Tipo (de Guillermo Divito), entre otras, podían llegar a vender cientos de miles de ejemplares por semana, en un éxito editorial jamás superado al día de hoy. Por el otro, se vivía también un momento de gran producción en la industria cinematográfica argentina, que poco tenía que envidiarle a su par Hollywoodense. Se rodaban una gran cantidad de películas, y el público concurría en masa a ver a sus estrellas favoritas en la pantalla grande.

En este contexto, no resultaba raro que varios de los populares personajes de las revistas de humor tuvieran su versión en celuloide. En total, estas adaptaciones fueron cuatro:

Fúlmine (1949). Dirigida por Luis Bayón Herrera, basada en la tira de Guillermo Divito.

Fúlmine es una versión en viñetas del clásico jettatore: un tipo que, muy a su pesar y sin ninguna mala intención, le infunde mala suerte a cualquiera que se le acerque. La película, protagonizada por el popular comediante Pepe Arias, muestra al personaje haciendo de las suyas en distintas situaciones, aunque sin respetar el aspecto medio “funebrero” que mostraba en la historieta.

Avivato (1949) Dirigida por Enrique Cahen Salaberry, basada en la historieta de Lino Palacio.

Avivato es un personaje que siempre se las rebusca –en una maniobra típicamente argentina- para zafarse de sus obligaciones y obtener ventajas con el mínimo esfuerzo. La película, protagonizada por el exitoso actor Pepe Iglesias, “El Zorro”, en realidad está basada en una obra de teatro de George Milton, El Rey de los Garroneros, y se aprovechó de la fama de Avivato solamente para atraer más público. El argumento, de hecho, poco tiene que ver con la premisa original de la tira: aquí Avivato confunde a una manicura con una millonaria –que, a su vez, también lo confunde a él con un hombre de fortuna-, se enamoran, y tratan de disimular su verdadera condición, hasta que se descubre la verdad.

Don Fulgencio, el Hombre que no tuvo Infancia (1950). Dirigida por Enrique Cahen Salaberry, basada en la historieta de Lino Palacio.

Cahen Salaberry reincide en el cine con otro personaje del gran Lino Palacio, pero esta vez con una conexión mucho más directa con la tira original. Don Fulgencio es un señor entrado en años, de impecable traje y moño, que, como indica el título de la historieta, se divierte sin pudor con juegos y travesuras de niños. En el filme, el protagonista (encarnado estupendamente por el actor Enrique Serrano) cae víctima de un engaño por parte de sus amigos, quienes le hacen creer que su novia le es infiel. Desilusionado, se refugia en los juegos infantiles hasta que descubre que todo se trata de una broma.

Piantadino (1950). Dirigida por Francisco Mugica, basada en la historieta de Adolfo Mazzone.

Nuevamente, Pepe Iglesias interpreta a un personaje de historieta que guarda muy poca relación con el original. Don Piantadino, tal el nombre de la tira, cuenta las desventuras de este hombre que inventa las mil y una artimañas para escapar de la cárcel –pero nunca lo logra-. En la película, Piantadino es un corredor de seguros que se enemista con su jefe luego de que este se entera que está noviando con su hija. Aparecen dos de los personajes secundarios de la tira, Afanancio (que también tuvo su propia tira de historietas) y Batilio –compañeros de celda de Piantadino-, que en la película utilizan al protagonista para asegurar objetos que luego harán desaparecer.

Mención aparte merece el cortometraje de animación Upa en Apuros, primera aparición del célebre cacique Patoruzú fuera del universo de la historieta. El filme, de unos 10 minutos de duración, fue realizado por el recién inaugurado Sindicato Dante Quinterno, el primer y único intento de Syndicate realizado en la Argentina. La dirección corrió por cuenta de Tito Davidson, mientras que Tulio Lovato (uno de los principales guionistas de Patoruzito) se encargó de la producción, y Oscar Blotta (creador de otro popular personaje, el Gnomo Pimentón), de la animación principal. Merece destacarse también el trabajo de Gustavo Goldschmidt en los fondos, y del compositor Melle Weersma en la banda sonora. El propio Dante Quinterno elaboró el story-board del corto.

El argumento está basado en una de las aventuras de la historieta original, en la que el gitano Juaniyo intenta raptar a Upa, el hermano menor de Patoruzú. En su intento por rescatarlo, el indio tendrá que vérselas contra el temible oso del gitano. La excelente calidad en la animación y los dibujos, comparable a la de monstruos como Disney o Warner, y el agregado del color –es el primer dibujo animado argentino en colores- demandaron un enorme esfuerzo de producción y costos altísimos. Tal es así que el estreno planeado para el 21 de abril de 1942, tuvo que posponerse al 20 de noviembre, como variedad de la exitosa película La Guerra Gaucha. A pesar de las pérdidas económicas que sufrió Quinterno por esta producción, Upa en Apuros aun hoy se mantiene como uno de los máximos exponentes de la animación argentina.

Los espero en la segunda parte de este especial sobre historietas y cine, pero antes les dejo el corto Upa en apuros. Que lo disfruten!