Entrevista: Daniel de la Vega, director de Necrofobia 3D


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Nos juntamos con Daniel de la Vega y charlamos sobre su nueva película, Necrofobia 3D, uno de los estrenos argentinos más interesantes de los últimos meses. Nos contó cómo logró realizar un film de género, sin mucho presupuesto y en tres dimensiones, y analizó la situación del cine de género en la Argentina y las dificultades que enfrenta cualquier emprendimiento semejante.

¿Cómo se realizó Última Sangre? Entrevista al director German Favier


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Última sangre es una película sintética, con un lazo fuerte a las viejas películas de cine de género. No es gore, pero muere gente, y sin ser un slasher, tiene un villano típico de las producciones ochentosas de terror. A continuación, entrevistamos a German Favier, director del film. 

¿Cómo surgió la idea de hacer esta película?

Después de terminar Horda Salvaje, se empezó en colaboración otra película, que está en post edición, al día de la fecha. Hubo un bache en la última parte de la producción, y mientras deliberábamos sobre el tiempo muerto, se nos ocurrió llenar el espacio filmando algo más pequeño, con menos actores y en locaciones accesibles. Una noche de ver viejas películas de la Hammer y algunas producciones de Hooper te llevan a decidir estas cosas con imprudencia.  Pensábamos que iba a ser un día de picnic. Que en cuatro o cinco jornaditas lo sacábamos. Hasta el día de hoy bromeamos sobre lo ilusos que fuimos. No somos Tobe Hooper. Es más, hasta creo que Tobe Hooper se hubiera vuelto loco.

Contanos sobre el monstruo que utilizaste

Es una momia nazi. Las momias son los primos bobos de los zombies. Estábamos  con ganas de hacer algo con el uniforme de los mejores villanos de la historia: los nazis. Entonces se hechó mano a un guión antiguo que tenía yo por ahí –más precisamente tipeado en  una Olivetti– donde estaba el Hans Graff Haffner de esta historia y su uniforme macabro. Es invariable y orgánico en mí: termino de ver alguna película italiana de nazi-explotation y escribo algo. Por eso tengo muchos guiones nefastos encajonados. Después de Ultima Sangre, decidí que los próximos villanos serán mujeres, como verán próximamente en Evil Noir.

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El guión es más bien acotado ¿Se pudo desarrollar la historia en su totalidad?

Yo creo que uno nunca puede darle la profundidad a una historia si no tiene una duración de más de una hora y cuarenta. Pero hay que acostumbrarse a sintetizar y plantear muy claramente un comienzo con los datos necesarios para que se llegue a la mitad con suavidad y no apresurar el clímax innecesariamente. En Última Sangre se le dio un tratamiento casi natural a la prosa cinematográfica, porque el cuento está narrado por un personaje, y es un viaje a algo que ha sucedido. Es como escuchar la vivencia de un amigo: va contando los hechos sobresalientes y no profundiza más que lo necesario. Y en definitiva, la película es estrictamente eso: un tipo cuenta lo terrible que le pasó a él y a su mujer cuando se vieron envueltos en la escritura de un libro sobre un oficial nazi.

¿Cómo fue el proceso de realización? 

La parte creativa fue inmensa. Hay mucho trabajo prostético, porque Enzo se toma las cosas en serio, como yo, y siempre decimos que aunque no haya un plano directo y detallado de una prótesis, ésta debe estar correcta, para evitar que se escape algún detalle y se advierta. La máscara del “momio”, como le decimos cariñosamente, consta de varias partes, cada una de las cuales fue modelada con el propósito de adecuarlas a la cara de Gustavo. En lo más mínimo, se nota la dedicación de Enzo y el compromiso con los efectos especiales. (No por nada lo llaman de todos lados). También está el traje de Hans, que fue confeccionado junto a la pistola Luger por Gustavo, que se dedicó a pleno a customizar elementos de otra índole y adaptarlos con un resultado sorprendente (algo dificilísimo de hacer sin una base de conocimientos de mecánica). La cripta de Hans, un lugar prestado por Arturo (originalmente era un sótano) fue hábilmente decorado y confeccionado por Enzo y Gustavo, con antigüedades del local que está encima. Los afiches y material de promoción fueron obtenidos tras la lente de nuestro querido fotógrafo Sergio Fernández, que con sobriedad y un impecable sentido del humor  siempre está presente.  Yo me fui a Once, y compré retazos gigantescos de tela negra de diferentes géneros para el drapeado de las chicas Vril, y les conseguí algunos accesorios como cinturones y otras cosas alusivas. También hice los storyboards y algunas otras cositas, como el dibujo del nazi que hace mi personaje.

Se utilizó humo, fuego para alumbrar algunas partes y luz puntual en otros casos. Enzo, que fue el director de fotografía, hizo magia para lograr lo mejor dentro de la escasez de material lumínico y de las dimensiones de los improvisados sets donde filmamos. Después, muchas cosas se corrigieron en post, se agregaron efectos digitales que aportó Juan Favier –que vivificaron el aspecto de la resurrección y los disparos del oficial alemán–  y  más tarde se buscó el efecto vintage en el terminado. Hay cuchillos ornamentales –uno creación de Gustavo y otro que es mi amuleto– candelabros de múltiples velas, etcétera.

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¿Cómo fue el trabajo de los actores?

Me encanta escribir guiones para que los actores que lo lean interpreten de movida lo que está escrito. Quizá algo del mecanismo de la historia pueda quedarles en tinieblas, pero cuando hago la descripción y las acotaciones, son súper claras, y eso les gusta y me sirve. En Última Sangre se sumó esa dedicación especial a la calidad de los intérpretes. Elizabeth Rainieri , Elisa Nasi y Vale Ingrassia, que encarnaron a las mujeres Vril, lo hicieron con un profesionalismo remarcable. Rodolfo Grieco, que viene de la rama del teatro, nos sorprendió con lo que logró trasmitir. Hubo tres casos aparte, que fueron los de Enzo Giordano, Mariano Urquiza y Marta Tuffo, que no son específicamente actores  y que sin embargo lo hicieron muy bien, con mucha onda. Gustavo, dentro del uniforme y la máscara, creo que la pasó de maravilla (aunque no le gusta estar disfrazado) y, en otro contexto, tengo a María Marta Elías y a la señora Daniela Rodríguez de Rocco, quienes realizaron los papeles femeninos con mayor exposición, y que verdaderamente se ciñeron al personaje.

¿Qué inconvenientes surgieron en el rodaje?

Por un lado, las cosas malas son las clásicas de los rodajes, como el tiempo reducido del que dispusimos en las locaciones como para desarrollar la cantidad adecuada de planos. Aún así, se optó por filmar lo que a nuestro criterio era lo esencial. Otro ejemplo es la cantidad de inconveniencias que se sucedieron una tras otra: demoras injustificadas, roturas de elementos, cortes de luz, etcétera. A pesar de estos contratiempos, las cosas buenas vinieron de la mano de darle vida a un monstruo, que es lo más satisfactorio de hacer esta clase de cine: Crear un villano y verlo deambular por ahí. Contar con gente que se pone la camiseta es fundamental para que todo llegue a buen puerto, y en este caso hubo gente así. En líneas generales, estamos contentos de poder tener esta película independiente en un DVD, poder verla junto a nuestros amigos y, por qué no, poder exhibirla en un festival como el BARS, que es uno de los mejores difusores de esta clase de cine.

Estreno: Polvo de estrellas


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Es curioso que, para ridiculizar la cultura hollywoodense, el director canadiense David Cronenberg haya recurrido a un clima telenovelesco. Después de todo, en Estados Unidos, las soap operas ocupan un inframundo cultural y, como la industria pornográfica, están restringidas a un espacio alternativo desde el cual no afectan al cine con su aroma desprestigiante. Salvo raras excepciones, los máximos exponentes del género no son seguidos por el público en general, y conforman objetos de culto para televidentes selectos. Resulta irrisorio, entonces, que los ricos y famosos de Hollywood sean retratados como si formaran parte de una telenovela, y que sus secretos más oscuros sean revelados a través de una estética que remita al fondo vergonzoso de la televisión. Polvo de Estrellas es sobre lo inconfesable: actores, agentes, productores y directores arrinconados por su pasado pecaminoso, y el cine mismo acorralado por las emociones exageradas de la telenovela.

El título español de la película, bastante desafortunado, alude sin embargo a las preguntas centrales de toda soap opera, y también del film de Cronenberg: ¿Quién se acostará con quién? ¿Cuándo? ¿Cómo? En este caso, el incesto surge como una condición endémica. Hollywood es una fábrica de narcisistas, tan enamorados de su imagen que solamente pueden excitarse con versiones de sí mismos: sus hermanos, hermanas, padres o madres. Como en toda telenovela, seguimos las peripecias de varios personajes, cuyos destinos, inevitablemente, se entrecruzan. Una misteriosa chica, llamada Agatha, que siempre lleva los brazos enguantados para cubrir antiguas cicatrices de quemaduras, viaja a Los Ángeles para probar suerte como actriz. Consigue trabajo como asistente de Havana Segrand, una estrella venida a menos, que busca resucitar su carrera y recurre a las terapias New Age del “doctor” Strafford Weiss. Él es el padre de Benjie Weiss, un ícono juvenil cual producto de la factoría de Disney, que tiene el mismo agente que Havana Segrand y que, como pronto descubriremos, es el hermano de Agatha. Una intrincada y tortuosa trama de relaciones.

Ya en 2001, David Lynch le dio aires telenovelescos a su propia fantasía sobre los muertos que Hollywood esconde en su placard, con la lisérgica Mulholland Drive. Pero Cronenberg, como alguna vez lo hicieron el último Luis Buñuel y el Jacques Rivette de Celine y Julie van en Barco, despliega un lenguaje de cámara más prosaico y convencional, que ayuda a resaltar –al no competir con– las situaciones estrafalarias. Los colores cálidos, los interiores iluminados y los decorados elegantes construyen un escenario para fantasmas, asesinatos, confesiones, alucinaciones y suicidios. Las actuaciones son grotescas e intensas, especialmente la de Julianne Moore como Havana, un compendio de tics, modismos y gestos, un monumento a la arquetípica californiana hueca, cada modulación y movimiento de sus labios una articulación de su interminable hipocresía.

Polvo de Estrellas retrata una enfermedad colectiva: sus personajes están obsesionados con sus dobles ficticios y se olvidan de sus verdaderos cuerpos. Casi nunca vemos a esos dobles, sólo los cuerpos que se pudren. Y mientras los protagonistas sueñan con su imagen proyectada en pantallas ajenas, la pantalla en la que nosotros los vemos ha sido invadida por la soap opera. Es decir, como dijimos anteriormente, por lo inconfesable.

– Guido Pellegrini

Twitter: @beaucine

Las diez mejores películas del 2013 (Bonus track)


Ya repasamos las mejores películas del año pasado. (Quienes se hayan perdido las entradas anteriores, podrán acceder a ellas a través de los siguientes enlaces: parte 1 y parte 2.) Así que, en este post, compartiremos algunas menciones especiales: la peor película del año, la mejor producción argentina y el mejor documental.

PEOR PELÍCULA DEL AÑODuro de matar V: Un buen día para morir (John Moore)

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Duro de matar es una de mis películas de acción favoritas; es prácticamente perfecta. Las aventuras siguientes de John McClane, aunque no hayan estado a la altura, no son para nada despreciables, sobre todo la tercera en la que Bruce Willis hace una dupla memorable con el taxista que interpreta Samuel Jackson, e incluso la cuarta, aunque reemplaza la violencia directa por parafernalia tecnológica, tiene su gracia y sus momentos de acción memorables. Pero esta quinta película no tiene perdón de Dios y sólo puede interpretarse como un derroche de ego por parte de todos los involucrados, especialmente Willis.

En un guión que parece haber sido escrito en una tarde de borrachera, John McClane viaja a Rusia a ver a su hijo que está preso por asesinato. Resulta que el mocoso es un agente secreto de la CIA y terminan los dos dándose tiros con unos rusos que no cambiaron nada desde la Guerra Fría. El argumento es patético, los villanos olvidables y hasta las escenas de acción son un enjambre de tomas rápidas que no cuentan bien nada. Seguro que hubo peores películas en 2013, pero el mal trago de ésta no se olvida fácil. Sentí algo similar viendo la última Indiana Jones, que estropeaba el buen nombre de las películas anteriores en aras de exprimirle hasta la última moneda al personaje.

¿Otras posibles e infectas candidatas? Fuerza antigángster, Machete Kills, The Canyons.

MEJOR PELÍCULA ARGENTINA: Wakolda (Lucía Puenzo)

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Tal vez no haya visto tanto como para opinar, sabemos todos que se hacen muchas películas en nuestro país y que de ningún modo las cuatro o cinco más populares son las mejores, pero tuve ganas de destacar ésta que cuenta una época de la historia poco rescatada en el cine, cuando el gobierno de Perón dio asilo a los nazis al término de la Segunda Guerra, en especial a pesos pesados como el doctor Mengele. Aunque no me convence del todo la resolución un poco vaga de la película, todo el resto está excelente, sobre todo las actuaciones de Diego Peretti y del español Alex Brendemühl como Mengele. Es un drama que no apunta en casi ningún momento a generar suspenso sino empatía por los protagonistas, pero vale la pena ser visto.

Otra posible candidata es Metegol.

MEJOR DOCUMENTAL: Jodorowsky’s Dune (Frank Pavich)

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A finales de los años setenta, La guerra de las galaxias cambió el mundo del cine para siempre. La antítesis de una década dominada (siempre hablando de cine yanqui) por la producción independiente y la experimentación, la película de George Lucas generó un enorme entusiasmo por el blockbuster entre los estudios y un interés en producir ciencia ficción. Así fue que surgió la alianza estrambótica entre Alejandro Jodorowsky, chileno surrealista, y Duna, una famosa novela del género space opera escrita por Frank Herbert. Pero Jodorowsky es un director extremo y poco convencional y, en lugar de tirarse de cabeza a reproducir el éxito de los Jedis, los inversores terminaron huyendo y la película la hizo algunos años más tarde David Lynch.

Este es el documental perfecto para cualquiera que sueñe o haya soñado con hacer cine. A consecuencia de esto, puede que muchos que lo hayan visto no entiendan el motivo de que me guste tanto. Visualmente no parece tener nada interesante: la gran mayoría de las tomas tienen a Jodorowsky o a otras personas involucradas con la producción hablando a cámara. La otra parte de la película es una animación del storyboard que muestra cómo hubieran quedado las tomas. Pero lo importante acá es el retrato del delirio artístico de Jodorowsky, que busca hacer una película que sepulte bajo su propio peso a cualquier otra producción que se hubiera hecho hasta la fecha, y choca constantemente con los embates de la realidad y con los intereses de los financistas. En la pre-producción de Duna llegaron a trabajar grandes nombres como Moebius, H.R. Giger o Dan O’Bannon (que estos dos últimos se conocieran en este trabajo fue fundamental para la realización de Alien) y estuvieron asegurados para papeles principales David Carradine, Orson Welles, Mick Jagger, Salvador Dalí y su esposa Gala, mientras que el actor principal hubiera sido el hijo de Jodorowsky, que atravesó un terrible entrenamiento en artes marciales para su papel.

– Pablo Draletti

Las diez mejores películas del 2013 (Parte 2)


5. La Grande Bellezza (Paolo Sorrentino)

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Ya que estamos con películas altamente influenciadas por otras, este último film de Sorrentino tranquilamente podría ser una remake de La Dolce Vita, tan similares son sus protagonistas y tanto me recordó en general a Fellini el retrato fetichista de la ciudad de Roma. Conocemos aquí a Jep Gambardella, un escritor de una sola novela que vive de fiesta en fiesta sin un propósito muy claro en la vida.

Sorrentino se caracteriza por contar sus historias de maneras poco convencionales y por un extravagante trabajo de cámara, esta vez utilizado en mostrar el esplendor y el brillo de las fiestas que organiza Jep en la terraza de su caserío de lujo. Pero además es un tipo muy original en sus elecciones narrativas. Una amiga me hizo notar que en una secuencia clave en la que muere una prostituta amante de Jep, tanto el clima como las previas indicaciones de una enfermedad hacen que uno se espere la muerte y que anticipe un momento melodramático y meloso, pero Sorrentino prolonga ese momento en el tiempo y nos distrae hasta que, cuando la muerte vuelve a aparecer en la acción, es de nuevo inesperada y efectiva.

4. El Lobo de Wall Street (Martin Scorsese)

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No me deja de sorprender nunca que Scorsese, que fácilmente pudo haberse quemado como un fósforo a lo Coppola con obras maestras intensas en las que parece haber dejado todo como Toro Salvaje o Buenos Muchachos, siga dirigiendo a sus setenta años con la fuerza y la voluntad de transgredir y de superarse a sí mismo de un joven punk. Así es que nos encontramos con esta película, que sigue la “carrera” de Jordan Belfort de manera igualmente vertiginosa a la que ya fue aplicada a las de los mafiosos Henry Hill y “Lefty” Rosenthal.

Lo que primero llama la atención de una película de Scorsese es que no sólo no hay escenas malas: no hay ni siquiera segundos desechables. Toda toma, por gratuita que le parezca a los que simplemente están ofendidos por la promiscuidad sexual o la violencia en pantalla, contribuye a construir o a condimentar la historia del ascenso y la caída de este lobo de Wall Street. Y Scorsese usa todos los recursos de su arsenal para hacer que el espectador siga al protagonista de este viaje desde adentro. Muchas de las críticas negativas que recibió El Lobo se basaban en una supuesta glorificación del personaje, y yo creo que esos críticos simplemente se sintieron incómodos (como ya había pasado con Buenos Muchachos y con Casino) porque Scorsese los introdujo en el mundo de la historia y les hizo ver a seres que ellos estaban dispuestos a despreciar como seres humanos, en lugar de contar una historia con moraleja al estilo hollywoodiense.

3. The World’s End (Edgar Wright)

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Otra tercera parte de una trilogía, esta vez más informal, que el director Wright y el guionista-actor Simon Pegg iniciaron en 2004 con Shaun of the Dead, en la que parodiaron el cine de zombies de George Romero, y continuaron en 2007 con Hot Fuzz, en la que tomaron como referencia al cine de acción. Esta vez, la parodia va por el lado de la ciencia ficción inglesa, de series como El prisionero, las películas de Quatermass o ese clásico de los setenta que es la remake de Philip Kaufman de Los usurpadores de cuerpos. Pero como es su tradición, Wright y Pegg combinan el género con una historia intimista, cuyo eje es la amistad y la madurez, dos conceptos que el personaje de Pegg no llega a comprender del todo.

Me parece que, con toda la admiración que me despiertan todas las comedias de Wright, ésta es hasta ahora la mejor. El guión es prácticamente perfecto y desmenuzarlo es el mejor curso de estructura dramática que un aspirante a escritor puede tomar. Sin ir más lejos, el monólogo inicial de Pegg, justo antes de los títulos del comienzo, anticipa fielmente (aunque en clave irónica) todo lo que va a ocurrir en la película, coincidiendo con el tema del protagonista, que busca recuperar las épocas irresponsables de su juventud arrastrando al grupo de amigos a su pueblo natal.

2. Ella (Spike Jonze)

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Pocas películas que haya visto tienen una visión del futuro tan plausible y descarnada. Joaquin Phoenix, que viene de un protagónico brillante en The Master, se luce de nuevo en un papel radicalmente distinto como Theodore Twombly, un tipo divorciado, muy introvertido, que se gana la vida escribiendo cartas íntimas para gente con poca habilidad para la redacción. Salen al mercado unos nuevos sistemas operativos que se pueden configurar para desarrollar una personalidad compatible con el usuario y Theo, como tantos otros, aprovecha la oportunidad para programarse una novia perfecta.

Spike Jonze me parece un director que sinceramente no obtiene todo el reconocimiento que se merece. Sus películas son siempre reflexivas y se aproxima a sus temas de una manera muy original. Por ejemplo, la manera en la que ha evolucionado la tecnología en este universo es no sólo creíble desde el punto de vista de la ficción sino hasta visionaria para el mundo real: las personas siguen alienadas por sus aparatos móviles, pero en lugar de estar mirando constantemente la pantalla, conversan libremente con sus aparatos que les leen los e-mails y digieren la información para ellos. Y la manera en que Jonze soluciona el conflicto dramático del film (estar enamorado de una máquina) es brillante y poética.

1. Under the Skin (Jonathan Glazer)

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Gran año para Scarlett Johansson, que no sólo hizo la voz de la computadora en Ella sino que prestó (y peló) el cuerpo entero para una de las películas de ciencia ficción más idiosincráticas que haya visto en mi vida. Glazer no es un director muy famoso pero vengo siguiendo su carrera con atención desde un peliculón del cine negro como Bestia salvaje en el 2000 hasta una película rara, más llena de preguntas que de respuestas, como Reencarnación con Nicole Kidman.

La premisa de su nueva peli ya es difícil de explicar, de tan visual que es la manera en que se desarrolla la historia. Un visitante extraño, digamos de otro planeta para simplificar, recibe el cadáver de Scarlett Johansson de al lado de la ruta y se “pone” su aspecto como si fuera un traje. A partir de ahí, su misión parece ser la de seducir hombres para después arrojarlos a una especie de pozo ciego en donde la oscuridad parece consumirlos. Sobre esta misión tenemos pocos datos: no sabemos por qué lo hace, ni para quién lo hace, ni siquiera entendemos qué es exactamente lo que pasa con las víctimas. Y tampoco puedo garantizar que viendo la película lo averiguarán. Pero, si la aprecian como yo, les surgirán un par de preguntas interesantes sobre la condición humana.

De manera muy interesante, Glazer combina elementos de ficción con el documental: aunque la historia es fantástica muchos de los encuentros casuales de la chica están filmados con una cámara oculta y muestran reacciones reales. Un personaje que muchos asumirán está logrado con efectos especiales es una persona real.

— Pablo Draletti

Festivales: Semana del reencuentro con el cine ruso


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Desde el jueves 18 hasta el miércoles 24 de septiembre, en los cines Cinemark Palermo y Arte Multiplex, se llevará a cabo la “Semana del reencuentro con el cine ruso”. Es un ciclo imperdible: la mayoría de las películas que se proyectarán son clásicos de clásicos, por directores tan importantes como Tarkovsky, Kurosawa y Nikita Mikhalkov, entre otros. El evento celebra los noventa años de los Estudios Mosfilm, que además de haber producido las obras exhibidas, es todo un símbolo del cine soviético. Su famoso logotipo, reproducido parcialmente en el afiche del ciclo, es una imagen familiar para cualquier cinéfilo.

A continuación, compartimos la programación. Todas las funciones son para las 20 horas, en cualquiera de los dos cines.

Jueves 18

Cinemark Palermo:
El Tigre Blanco
Director: Karen Shakhnazarov
País: Federacion Rusa
Año: 2012

Arte Multiplex:
La balada del Soldado
Director: Grigory Chujray
País: URSS
Año: 1959

Viernes 19

Cinemark Palermo:
Moscú no cree en lágrimas
Director: Vladimir Menshov
País: URSS
Año: 1979

Arte Multiplex:
Andrei Rublev
Director: Andrei Tarkovsky
País: URSS
Año: 1966

Sábado 20

Cinemark Palermo:
Dersu Uzala
Director: Akira Kurosawa
País: URSS – Japón
Año: 1975

Arte Multiplex:
Pabellón Nro. 6
Director: Alexander Gornovsky & Karen Shakhnazarov
País: Federacion Rusa
Año: 2009
Duración: 83 mn.

Domingo 21

Cinemark Palermo:
El pálido sol del desierto
Director: Vladimir Motyl
País: URSS
Año: 1969

Arte Multiplex:
Cuidado con el automóvil
Director: Eldar Ryazanov
País: URSS
Año: 1966

Lunes 22

Cinemark Palermo:
La Parentela
Director: Nikita Mikhalkov
País: URSS
Año:1981

Arte Multiplex:
Dersu Uzala
Director: Akira Kurosawa
País: URSS – Japón
Año: 1975

Martes 23

Cinemark Palermo:
Pabellón Nro. 6
Director: Alexander Gornovsky & Karen Shakhnazarov
País: Federacion Rusa
Año: 2009

Arte Multiplex:
Algunos días de la vida de I. Oblomov
Director: Nikita Mikhalkov
País: URSS
Año: 1979

Miércoles 24

Cinemark Palermo:
Andrei Rublev
Director: Andrei Tarkovsky
Pais: URSS
Año: 1966

Arte Multiplex:
Moscú no cree en lágrimas
Director: Vladimir Menshov
País: URSS
Año: 1979

Entrevistas: Hernán Sáez y Máximo Balestrini, creadores del videojuego NAVE


Durante el festival de cultura nerd Toronja Palooza, nos cruzamos con los creadores de NAVE, uno de los videojuegos argentinos más conocidos, tanto a nivel nacional como internacional. Nos sentamos con ellos, los filmamos y les hicimos algunas preguntas. Ya los habíamos entrevistado en 2012, cuando el juego fue lanzado. Pero desde entonces, el fichín salió de gira por el país e incluso recibió cobertura de medios internacionales (como Eurogamer y Kill Screen), así que volvimos a hablar con los responsables, esta vez en video! Hernán Sáez y Máximo Balestrini nos cuentan cómo crearon NAVE, por qué lo montaron en una máquina arcade, qué descubrieron al ver cómo los usuarios experimentan con su juego y mucho más.

Entrevista, filmación y montaje: Pablo Draletti y Guido Pellegrini