Cine: El Conjuro, el terror es real


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El género del terror siempre es considerado de menor calidad ante otros estilos. En parte se debe a que se basa en temas “no reales”, y en otra gran parte, porque se sacan pelis como chorizos de dudosa calidad. Entre tanta mediocridad, hace unos años empezó a destacar un nombre entre los demás: James Wan. El malayo lleva en su corta carrera un puñado de buenas películas de terror que lo destacan por sobre los demás, al grado que se está posicionando como alguien en quien confiar. Y con su nueva película vuelve a confirmar esta teoría.

Los Warren son una pareja que se dedica a exorcizar casas, personas y luchar contra entidades malignas. Debido a su fama son requeridos por los Perron, una joven pareja con cinco hijas que se muda a un nuevo caserón habitado por espíritus. Lo que ni los Warren ni los Perron sabían es que el ánima arraigado al lugar es más antiguo y malvado de lo que ellos podían imaginar.

Lo primero que puedo decir de la peli es que si buscan originalidad, se replanteen verla. La cosa no busca innovar ni sorprender. Y por eso tiene doble merito la película, porque a pesar de usar todos los clichés del género, hace un pastiche en el que todo se sostiene de forma equilibrada, coherente y creíble. Gran trabajo el de los guionistas en este aspecto.

Pero no solo por eso el guion es bueno. Si no que la forma en que esta construido y distribuidos los sustos es magistral. Lejos de usar imágenes repugnantes o tirar por el gore, la cosa es muy sutil y en tono in crescendo constante. Además que muchas veces las secuencias se preparan para el gran susto, y terminan en nada, haciendo que uno este expectante y tenso toda la peli, y que cuando finalmente llega el susto, se cague en las patas.

A esto hay que sumarle que Wan sabe filmar el buen guion que tiene entre manos. Lejos de los vicios del cine de terror del montón donde se abusa de la cámara parkinson o el uso del subidón de volumen para asustar; acá se busca la perfección visual con planos muy cuidados, jugando muchísimo con el fuera de campo ya sea sonoro o visual. Wan demuestra que a cada paso que da en el terror se supera como director. Y es que si Insidious era una película claustrofóbica y muy teatral, esta es aún peor (en el buen sentido).

La mala leche que desprende la peli desde el inicio, con esa historia de una muñeca que parece bastante colgada con la historia para luego ser uno de los momentos más terroríficos, es una muestra clara de lo que estoy hablando.

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Pero no solo la parte dirección es destacable, sino que también el resto del apartado técnico es sublime. Toda la acción está situada en los 70. La ropa, los peinados, el decorado, los autos y la forma de hablar, todo corresponde a esa época. De hecho hay un momento de un video casero que bien podría ser un archivo real de lo bien reconstruido que esta.

También hay que destacar el trabajo actoral. Empezando por lo complicado que debe ser dirigir cinco chicas de veinte años para abajo sin que ninguna caiga mal y dándole personalidad a todas, y pasando por los principales. Patrick Wilson parece haber encontrado el género y su director, mientras que la hermosa bella y talentosa MILF de Vera Farmiga vuelve a demostrar que es una de las actrices que en mejor estado (físico y actoral) esta. Ambos interpretan a los Warren de forma creíble, haciéndolos personas reales como cualquiera de nosotros. Y es que por eso la peli puede llegar a asustar tanto, porque todos los personajes, sus reacciones y forma de comportarse es la que tendría cualquiera de nosotros.

El Conjuro se postula como uno de los mejores films de horror del año (el primer puesto se lo sigo dando al remake de Evil Dead). Una película que verdaderamente da miedo, y que tiene una factura técnica y actoral que sería la envidia de “géneros más respetados”.

Y James Wan se termina de consolidar como el mejor director de este género. A su corta edad ya tiene en sus espaldas genialidades como SAW (la única buena de la saga), la nombrada Insidious y El Conjuro.

Si no lo conocían, síganle el rastro, y de paso, asústense con esta peli.

Un saludo durmiendo con la luz prendida.
Nota: 8
— Jorge Marchisio

Facebook: Yorsh A. Romero

Sagas & series: The Walking Dead, se comieron la parte del cerebro que genera ideas


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Y por fin llego el final de la tercera temporada de The Walking Dead, y la mayoría nos estamos replanteando si seguir viéndola o no tras el final desastroso que vimos. Antes de intentar entender lo que se está haciendo con esta serie, repasemos la temporada.
Todo empezó con el grupo diezmado de Rick llegando a una cárcel. El lugar es un refugio perfecto, ya que tiene enormes rejas y muros, se puede auto aislar por dentro en secciones y cuenta con armas anti motines. Mientras, Andrea y Michonne (personaje del comic que hace su aparición) llegan a Woodbury, un pueblo fortificado y comandado por el auto dominado Gobernador.
Con esa trama todos suponíamos que íbamos a estar ante una temporada genial y redonda. Nada más lejos de la realidad.
Las cagadas de los guionistas fueron varias. Y con esto no me refiero al ya cansino tema de la calidad de la adaptación, algo ya aclarado a inicios de la primera temporada, si no que como material independiente en sí, la serie logra dar vergüenza ajena más de una vez. Repasemos las incongruencias.
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Quienes ven la serie desde el principio recordaran que todo empezó en Atlanta, después se alejaron de la ciudad y terminaron en la granja de Hersell, para luego salir y dar mil vueltas que llevaron a los personajes a la prisión. Bueno, parece que las distancias en la serie son aleatorias, porque desde la prisión, manejando unas pocas horas se llega a Atlanta, y caminando, en medio día se llega a Woodury. Eso o los personajes son medio pelotudos y se la pasaron dando vueltas en círculos en la misma zona.
A esto hay que sumarle la incapacidad de los guionistas para construir en el Gobernador un villano sólido. Si, el tipo era un hijo de puta que mataba sin titubear, pero es que si tardas más de 5 capítulos en cruzar al protagonista con el antagonista, poca odio puede generar un personaje…
Pero si hablamos de personajes, todas las miradas caen en Andrea, y no precisamente por estar muy buena (que lo está). Seguramente estemos ante el personaje más idiota e incoherente en años. La pobre de Laurie Holden tuvo que hacer de rubia tonta que no ve lo que está pasando delante de sus narices; y cuando lo ve, actúa como una lela. Una injusticia para un personaje que en los comics dio muchísimo jugo, y para una actriz que además de ser un camión, actúa bien.
A eso hay que sumarle que los zombies son un personaje relegado a casi un tercer lugar. Si bien muchísimas películas demostraron que los muertos estando en fuera de campo aún son útiles y dan miedo, acá nunca se les supo sacar provecho salvo cuando aparecen en hordas. Un desperdicio porque el acabado final del aspecto de los muertos es muy superior a muchas pelis.
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Lo peor de todo es cuando uno ve la serie, nota talento en algunos aspectos. Claro ejemplo son los hermanos Dixon, personajes inventados exclusivamente para la serie que supieron ganarse cariño en la gente. Tanto que son los protagonistas del por ahora único videojuego basado oficialmente en la serie.
Ante un material tan mediocre la baja de audiencia y críticas negativas no se hicieron esperar, y aun no se sabe si habrá una quinta temporada luego que se venza el contrato para la cuarta.
En opinión personal la serie no debería continuar más alla de la confirmada cuarta temporada. Siendo amante de los zombies y lector del material original, me da pena decirlo. Pero la cosa no da para más, y es preferible que la cosa termine con un final digno antes que la estiren y se vuelva cada vez peor.
Desde este humilde lugar TWD paso de ser una serie imprescindible a ser una que da igual si se ve o no. Una lástima por Rick y su grupo (en especial Maggie).
Un saludo pudriéndome de aburrimiento.
Nota: 5
Jorge Marchisio
Mi face Yorsh A. Romero