Videojuegos: Dark Souls II, vuelve el sufrimiento


dark souls II

Aquellos que conocen esta saga, ya lo saben: son de los pocos juegos modernos que todavía conservan la dificultad de los clásicos. Demon’s Souls y Dark Souls fueron obras maestras, que demandan muchas horas de esfuerzo. Ahora bien, no son tan imposibles como sugieren algunos. Hace falta captar el ritmo de las peleas y de los movimientos, tantos los de tu personaje como los de tus variopintos rivales, y la aventura se torna más amena. Solo es cuestión de coordinar tus ataques y tus estrategias defensivas. De todos modos, este proceso ya es mucho más complejo que el que exigen la mayoría de los juegos actuales.

Dark Souls II continúa la línea de Dark Souls, y en rigor, también la de Demon’s Souls. La razón por el cambio de nombre es simple: Sony es el dueño de Demon’s Souls, y ambas entregas de Dark Souls, editadas por Bandai Namco, son las secuelas del primero, bajo nombres levemente distintos. Pero la idea es la misma en los tres casos: son juegos de rol de aventuras, más o menos como los de Zelda, pero le prestan mucha más atención al mecanismo de lucha, y menos a los puzzles en templos escondidos o a la interacción con personajes secundarios. Los dos primeros títulos de la saga, especialmente Dark Souls, operan bajo una lógica narrativa casi minimalista: el típico lore de los juegos de roles – es decir, la exposición del mundo fantástico y su historia – está condensado en breves descripciones de armas u objetos, y cortas apariciones de personajes secundarios, que nunca ofrecen más de algunas líneas de diálogo. Tanta parquedad genera la sensación de un universo inmenso, que justamente es tan vasto y añoso que nunca logramos abarcarlo.

Dark Souls II no seguirá la trama de las entregas anteriores, pero el mundo será el mismo que el del juego anterior, como también lo será el diseño de sus niveles, un laberinto de paisajes interconectados por pasillos y puertas secretas. La semana que viene, se lanzará para las consolas en los mercados europeo, estadounidense y japonés; y recién el 25 de abril, para la computadora.

Cine: Nebraska, el letargo de la tercera edad


NEBRASKA-MOVIE-01-1024x734 

Sinceramente, ésta era una de las películas nominadas al Oscar que tenía nula ganas de ver. Con un reparto sin ninguna cara conocida, y filmada en blanco y negro, me daba la sensación a peli típica de las que pasaban en Hallmark. Eso, sumado a que varias de las que ya vi me parecen peliculones, estaba mal predispuesto cuando puse el DVD. Error.
Woody es un anciano típico del pueblo de Billings. Luego de ser encontrado caminando solo por la policía, Woody dice que se dirigía a Lincoln, Nebraska en búsqueda de un premio millonario que gano. Su hijo menor, lejos de hacerle caso a su madre y hermano mayor, decide llevar a su padre en búsqueda del premio que sabe que no existe, mientras en el camino van parando en pueblos para visitar a su familia.
Mientras arrancaba la película, mire en IMDb, que para mi sorpresa el director es Alexander Payne, realizador de films como Los Descendientes o Entre Copas; lo cual significa pelis entre cómicas y dramáticas, que muestran gente normal en situaciones normales, y que rozan constantemente el patetismo.
 maxresdefault (1)
Y eso es lo que nos ofrece Nebraska. A muchos, el concepto de una road movie plagada de actores que pasaron hace tiempo los sesenta años les puede sonar a bodrio. Pero nada está más lejos de la realidad. No solo porque la película es entretenida, sino que además tiene más de una lectura.
La más obvia es ver la miseria de la gente cuando se entera que alguien frágil y débil puede ser cagado. El tema del premio millonario (que siempre queda en claro que es una mentira que decidió creer Woody) nos muestra cómo la gente, al ver algún billete, se caga en viejas amistades, lazos de sangre o afectivos.
Es interesante también lo que representa el pueblo donde transcurre un gran tramo de la película, y que es donde creció Woody. Ahí vemos a casi toda su familia, ya anciana, y a sus amigos, también vejetes. No es gratuita la visita a un cementerio vacío en el transcurso de toda la parte del pueblo. Y es que los cadáveres vivientes son los propios amigos y parientes de Woody. Gente que se quedó a vegetar en un lugar sin futuro, estancado en el tiempo, sin proyectos, dejando que la vida pase por ellos.
Contrariamente a lo que parece, el propio Woody es el personaje más vivaracho de la peli. Pese a que se nos dice que padece (y padeció) de alcoholismo y esté senil, Bob Nelson (guionista) y Payne se encargan de dejarnos en claro que el anciano es mucho más lúcido de lo que en realidad aparenta. Y para mejor ejemplo miren el final.
El ya machacado Bruce Dern se luce como el viejo Woody. La forma de caminar, de hablar, de comportarse como si estuviera ido de a ratos, nos hace creer que de verdad estamos viendo a un viejo senil que ya está en las ultimas. El resto del elenco está a la altura, pero destaca el siempre efectivo Stacy Keach, haciendo como siempre de HDP.
 maxresdefault
La decisión de Payne de filmar íntegramente toda la peli en blanco y negro, sinceramente al principio se me hacía caprichosa y media al pedo. Luego de ver la película, tuve que cerrar el ass y darle la razón. Toda la frialdad que transmite filmar en blanco y negro le saca más provecho a una historia sobre gente gris, en vidas grises monótonas vegetando.
Nebraska es casi lo opuesto a El Discurso Del Rey (film oscarizado que también parecía made in Hallmark). Y es que ambas, tanto por reparto, historia y director, bien podrían ser pelis para un domingo a la tarde noche para dejar en la tv mientras uno hace otra cosa. La diferencia es que en Nebraska, estas aparentes limitaciones son a propósito y se les saca el mayor provecho posible.
Seguramente no sea una película que le guste a mucha gente. Primero por el rechazo a films sin color en plena época del 3D, y después por la historia en apariencia simple y sin estrellas. Si uno deja de lado estos prejuicios, y la mira con la mente abierta, seguro se llevará una gran sorpresa. Como me paso a mí.
Un saludo riéndome de los demás sin que lo sepan.
Nota: 8
 
— Jorge Marchisio
Facebook: Yorsh A. Romero