Festival de Mar del Plata: Les salauds, un thriller perverso


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En muchos sentidos, se trata de un thriller aparentemente convencional y quizás una de las películas más accesibles de la directora francesa Claire Denis. Sin embargo, ofrece mucho más que la típica entrega del género. En cintas como Trouble Every Day y –especialmente– El intruso, Denis demostró que sabe cómo esconder datos expositivos, cómo preservar el misterio que esconden sus protagonistas. Nunca los dejamos de conocer, siempre guardan algún subsuelo insospechado, y una vez concluido el metraje, no llegamos a ninguna conclusión definitiva. Esta opacidad narrativa nos obliga a desviar la mirada y detenernos en pasajes y climas. No sabemos qué piensan los personajes, pero intuimos lo que sienten: soledad, frustración, desamparo. Lentamente, armamos el rompecabezas de sus respectivas biografías, y descubrimos un secreto brutal. En casi todos los casos, los protagonistas saben o sospechan la verdad, pero no quieren confrontarla. Son como detectives o viajeros que no quieren desentrañar el enigma o alcanzar su destino. Logran hacerlo, de todos modos, pero gracias a un impulso incontrolable. Es el pasado que vuelve, como dice el tango, y los protagonistas no pueden ignorarlo.

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En los primeros minutos de Les salauds (Los bastardos), el cuñado de un capitán de barco aparece muerto en una calle parisina. Al mismo tiempo, la policía encuentra a su hija deambulando desnuda por la ciudad, luego de ser salvajemente violada. Aparentemente, según la hermana del capitán, se trató de un suicidio, impulsado por las deudas que el cuñado había acumulado con un financiero multimillonario, el presunto responsable de violar a la muchacha. Motivado por su lealtad hacia su familia, el capitán intenta seducir a la novia del financiero, inmiscuirse en su vida privada y tejer su retorcida venganza. Sin embargo, descubre rápidamente el sentido del título, Los bastardos. Como en los mejores ejemplares del cine negro, todos los personajes son pecadores, trastornados por un ambiente y una sociedad que los conduce hacia un mismo pozo oscuro. Al intentar destruir una familia para honrar a la suya, el capitán quizás logra el resultado inverso. Si nunca dejamos de conocer a los protagonistas de Denis, Los bastardos sugiere que, de la misma manera, tampoco dejamos de conocer a quienes nos rodean, incluso nuestros hermanos, hermanas, sobrinos o sobrinas. En los departamentos parisinos donde transcurre la trama, se dibujan bosques de sombras y luces a través de los cuales los protagonistas caminan lenta y dubitativamente, como en una expresión corporal de su incertidumbre. Sin relaciones estables a las cuales aferrarse, divagan por la pantalla, persiguiendo soluciones y respuestas que se desmoronan en el espacio de una mirada.

– Guido Pellegrini

Twitter: @beaucine

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