Calendario de Animé: Temporada Primavera 2013


A pesar de que tardamos en publicar esta nota, tengo que decir que la temporada de animé de la primavera del 2013 está cargada de novedades y secuelas. Llega luego de un invierno que nos dejó con un sabor amargo, sin grandes éxitos para recordar. Es por ello que las productoras y los distintos estudios animados proponen ahora una amplia oferta, un total de 53 series de animación para televisión y 14 largometrajes confirmados, con el objetivo de cautivar al público nipón.

Entre ellas, suenan fuertes Hentai Ouji to Warawanai Neko, la adaptación animada de la serie de novelas ligeras de Sou Sagara y Kantoku, producida por J.C. Staff y dirigida por Youhei Suzuki; y la típica ración de mechas, que tanto encandila al aficionado japonés, con el estreno de Kakumeiki Valvrave (que considero una fusión de Code Geass y Gundam 00), del incombustible estudio Sunrise.

Otro de los títulos más esperados es la deseada versión animada del shônen de Hajime Hisayama Shingeki no Kyojin, más conocida por el aficionado español como Ataque a los Titanes (excelente manga y con imágenes de las más impactantes en mucho tiempo, comparables con las de Gantz). Este animé llega bajo el paraguas de Production I.G y bajo la responsabilidad del equipo responsable de Guilty CrownDeath Note y Psycho-Pass, entre otros. Más títulos que intentarán saciar el apetito del consumidor de animé: la adaptación animada de RGD Red Data Girl, un drama con toques fantásticos; el nuevo trabajo de Gen Urobuchi (Puella Magi Madoka MagicaSuisei no Gargantia; y las comedias románticas de Date a Live y Yahari Ore no Seishun Love Come wa Machigatteiru.

La atención no solo estará puesta en las nuevas series, sino también en las continuaciones de éxitos anteriores . Es lo que ocurre con las segundas partes de Toaru Kagaku no Railgun y Oreimo, ambas bastante deseadas por sus seguidores. Tendrán la difícil misión de volver a encandilar como lo hicieron sus predecesoras. Otro animé que regresa a la pequeña pantalla es la segunda temporada de Haiyore! Nyarko-san, que deberá volver a convencer a su público, al igual que Uta no Prince-sama – Maji Love 2000%. Trámite diferente será el de Hayate no Gotoku!, que vuelve con una nueva propuesta y nuevas historias.

Fuente: Ramen para 2

Guia Visual Anime Primavera 13

 

<a rel=”author” href=”https://plus.google.com/107005891006004217533“>Maximiliano R. Esposito</a>

Cine: Tabú


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Una película cinéfila y lúdica, repleta de referencias cinematográficas, pero igualmente homogénea y coherente, que no muestra fisuras entre los pedazos heredados y remezclados. Es lo que ocurre en otra película portuguesa, más vieja, de los 80s, dirigida por el entonces debutante Pedro Costa, titulada O Sangue. En la misma, es posible encontrar cientos de citas visuales, entrelazadas de tal manera que terminan fundiéndose perfectamente. Sucede algo parecido en el film uruguayo Una vida útil, en la que un archivista termina desocupado cuando cierra la cinemateca en la que trabajaba. Al recorrer las calles de Montevideo, el archivista descubre que, aunque no puede compartir su amor por el séptimo arte desde la sala de proyección, sí puede bailar y expresar sus sentimientos en el paisaje urbano. En todas estas películas, entre las que incluyo Tabú de Miguel Gomes, las citas y referencias componen una suerte de amalgama donde el origen de cada fragmento desaparece ante el nacimiento de un film mutante, recargado de historia y pasado.

Las primeras escenas de Tabú transcurren en un cine, donde la protagonista, una cincuentona soltera y lisbonense llamada Pilar, disfruta de una horrible película sobre el período colonial africano, en la cual un explorador portugués lucha contra sus demonios internos y los colonizados deambulan en el fondo de la pantalla sin que sus sentimientos y expectativas sean atendidos por la cámara. Si bien no es políticamente correcta, la cinta cautiva a Pilar, que busca –tanto en la vida como en el cine– alguna conexión emocional, y la encuentra, fugazmente, en las historias melodramáticas grabadas en celuloide. Éstas funcionan como puertas hacia un paraíso imaginario de naturaleza y emoción trascendental, donde las pasiones humanas son externalizadas en composiciones espectaculares y oníricas.

En su vida diaria, Pilar busca amortiguar su soledad, y una de sus esperanzas es hospedar a una joven viajera polaca. Pero cuando ambas se encuentran en el aeropuerto, la segunda prefiere recorrer el país con sus amigas. Rechazada y decepcionada, Pilar intenta socializar por otros caminos, y encuentra uno en su vecina octogenaria Aurora, cuya única compañía es su sirvienta africana Santa. Aurora es una verdadera reliquia de una generación arrasada por el viento: racista, prejuiciosa, senil y anclada a sus valores colonialistas. Está convencida de que Santa es una hechicera vudú, y cuando no desvaría incoherentemente, pierde su tiempo y dinero en apuestas y juegos de azar, mientras extraña a una hija con la que apenas se comunica. Poco después, Aurora fallece. Su último deseo es reencontrarse con un antiguo amor, Ventura, y cuando éste aparece demasiado tarde, el mismo descansa su cuerpo envejecido en una silla y, con lágrimas en los ojos, relata su romance con Aurora, cincuenta años atrás, en una colonia portuguesa en África.

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La segunda mitad de Tabú representa visualmente la historia de Ventura, o mejor dicho, la que Pilar reconstruye en su imaginación. Basándose en las imágenes románticas del colonialismo portugués que recibió desde el cine, Pilar filtra las palabras de Ventura por la membrana de sus fantasías exóticas. El resultado es una película muda, en la que los personajes no hablan, y solo escuchamos la narración del segundo y observamos la interpretación visual de la primera, como si ambos compartieran roles autorales, uno redactando el guión y la otra visualizando (y dirigiendo) lo escrito. Juntos, componen la película que es Tabú. Los personajes que mueven la narración –la hermosa y joven Aurora y el errante Ventura, figuras en un paisaje idealizado de súbditos africanos y dueños europeos– carecen de voz. Escuchamos sonidos de ambiente, pero no los diálogos. Estos personajes mudos parecen flotar en el aire; espectros irreales, fantasmas de imagen y movimiento. Como no podemos escucharlos, son casi etéreos e intangibles, y si pudiéramos tocarlos, nuestra mano atravesaría sus cuerpos, como atraviesa la luz proyectada que imprime sombras sobre la pantalla.

Una barrera de tiempo nos distancia de lo narrado. Lo que escuchamos está mediado por Ventura, y lo que vemos, por Pilar. Nuestra comprensión del pasado exige una negociación entre distintas mediaciones, entre pedazos sueltos de un gigantesco rompecabezas, y una vez logrado este paso, el resultado no es total y objetivo, sino una aproximación aun incompleta. La Historia, en mayúsculas, se asoma desde los márgenes del rompecabezas, y contagia al esfuerzo colectivo de Ventura y Pilar. A medida que Aurora y su amante se enamoran, los colonizados se preparan para una revolución, y los colonizadores, que anticipan un sublevamiento, se defienden preventiva y brutalmente. Estos acontecimientos se desarrollan en el fondo de la narración, hasta que la Historia los arrastra hacia el primer plano, donde envuelven e involucran al amor entre Ventura y Aurora, hasta entonces un enclave idílico y cinematográfico.

Tabú, sin embargo, no le presta mucha atención a sus actores negros: Santa es impasible e impenetrable, y los demás personajes africanos resultan intrascendentes, salvo como conjunto. Habitan una historia que no los quiere contener, porque señalan todo lo que no es romántico sobre el colonialismo. Al elegir el punto de vista de los colonizadores, Tabú irremediablemente comparte la perspectiva parcial de estos últimos. Por lo tanto, los personajes africanos parecen tan irrelevantes en la película como lo fueron para los colonos portugueses, aunque el film putativamente se opone a cualquier ideología racista. Ahora bien, ninguna película puede ni debe representar todas las subjetividades posibles, y quizás Miguel Gomes, como portugués, no pueda ni deba revisar la Historia desde otra óptica que no sea la de su propia cultura. Pero creo que hubiera sido interesante si, en vez de Ventura como narrador y Pilar como intérprete, Aurora y Santa hubieran ocupado los mismos roles, respectivamente; el relato de una colonizadora interpretado por una hija de los colonizados.

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De todos modos, atengámonos a la película que es, y dejemos a un lado la que podría haber sido. Gomes explicó, en varias entrevistas, que no quiso condenar las actitudes de los colonos, sino simplemente mostrarlas. Además, admitió que no aborda sus trabajos conceptualmente, sino intuitiva y orgánicamente. Estamos hablando de un cineasta que confía en sus instintos, en las herramientas que atesora en un armario privado de símbolos y emociones, cuyos significados el público desconoce, pero que constituyen un andamiaje secreto que sostiene las imágenes misteriosas y expresivas. Un ejemplo sería la figura del cocodrilo. Según el director, estos reptiles han sobrevivido millones de años sin sufrir grandes saltos evolutivos. Han observado todos los logros y fracasos de la humanidad, como eternos espectadores. De alguna manera, son como los animales eternos de Borges, expresiones tanto de la extensión como de la contracción del tiempo. Son restos de una antigüedad que nos precede y nos sucederá, y por lo tanto delata nuestra mortalidad; y también vinculan épocas lejanas entre sí, negando la linealidad de la Historia, ya subvertida por la oralidad de Ventura, a través de cuya narración Aurora, recién difunta, inmediatamente renace como recuerdo. No se trata de un tema explícito en Tabú, sino de una vibración, un murmullo. Vemos a los cocodrilos en distintas etapas del film, nos dejamos hipnotizar por sus ojos implacables, por sus cuerpos que remiten a formaciones rocosas y prehistóricas, y puede ser que descubramos el sentido que los cocodrilos encierran para Gomes, pero no es necesario que lleguemos tan lejos.

Tabú cruza distintos narradores y géneros cinematográficos, es tan genuinamente emocionante como kitsch, oscila entre la autoconsciencia cinéfila y superficial y un romanticismo transparente y trascendental. Al visualizar el cuento de Ventura como si fuera una película clásica, Pilar imagina una puesta en escena excesiva, poética, ridícula y atractiva, con reminiscencias de bosques Tarzanianos y música pop sesentista. Es un guiño al pasado del cine, pero sin completar. Es la mitad de un guiño, y el resto es abiertamente melodramático, como si Gomes se acercara al borde de la distancia irónica sin cruzar al otro lado, descubriéndose tan cursi y enamoradizo como los jóvenes Aurora y Ventura. Pero detrás de lo ingenuo y de lo adolescente, tiembla la Historia, que amenaza con devorarlo todo. Gomes disfruta de una estética que a su vez pone en duda, como si rehusara de placeres puros o inequívocos. Es lo que le concede a Tabú su extraña fuerza, y no sorprende que Gomes haya sido primero crítico de cine y luego realizador. Su película es también su propia crítica; cuestiona su derecho a existir y, al hacerlo, existe.

Texto originalmente publicado en inglés para el sitio web Next Projection, como parte de la cobertura del 14° BAFICI. Traducido por el autor para Fanboy Cave para coincidir con el estreno comercial de la película en Argentina. 

— Guido Pellegrini

Twitter: @beaucine

John Carpenter: Clásico y rebelde


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Y ya que estamos de paso, les traemos información de un curso que dan los amigos de “A sala llena”.

Maestro del horror. Maestro del cine fantástico. Maestro del cine en general. John Carpenter no sólo es eso: también sigue siendo uno de los mejores exponentes del cine clásico norteamericano y uno de los cineastas más contestatarios, y sin nunca ponerse pretencioso, sin  jamás dejar de entretener.

El curso estará estructurado por las décadas que lleva de actividad e incluirá fragmentos de películas, proyectados en Full HD sobre una pantalla de 12 metros.

Miércoles 8 de mayo: ‘70s

Formación del Maestro. Influencias. Situación política y social de los Estados Unidos. Su paso por la USC. The Resurrection of Broncho Billy: vaquero de ciudad y un Oscar. Dark Star: ópera prima espacial. Incursiones en televisión. Asalto al Precinto 13: nace el sello Carpenter. Noche de Brujas: la consagración.

Miércoles 15 de mayo: 80’s

Jugando en las ligas mayores, y sin perder personalidad. La Niebla, El Enigma de Otro MundoChristine, Príncipe de las Tinieblas: la confirmación como Maestro del Terror. Fuga de Nueva York y Sobreviven: ciencia-ficción con metáfora política. Starman: un cambió de aire… más liviano. Rescate en el Barrio Chino: chinos, peleas y delirio.

Miércoles 22 de mayo‘90s

Diario de un Hombre Invisible: coqueteando nuevamente con al mainstream. Body Bags y En la Boca del MiedoEl Pueblo de los Malditos: nuevas formas de horror. Fuga de Los Ángeles: vuelve Snake, el mejor alter ego Carpenteriano. Vampiros: terror, western y road movie.

Miércoles 29 de mayo: 2000

Fantasmas de Marte: mash up Carpenteriano. Maestros del Horror: Maestro en buena forma. Atrapada: regreso (¿con gloria?) al cine. La vigencia de Carpenter: remakes de sus obras, referencias, parodias.

El lugar: No Avestruz: Espacio Es Cultura – Humboldt 1855 (CABA)

Días y horarios: Miércoles 8, 15, 22 y 29 de mayo, de 21 a 22:30 hs.

Precio del curso: 4 clases (seminario completo): $200.

Pago adelantado en No Avestruz (Humboldt 1855) o vía transferencia bancaria 10% de descuento, sólo curso completo ($180). Por cada clase individual: $60. Cupos limitados sólo con inscripción previa.

Estudiantes 10% de descuento bajo presentación de libreta universitaria que acredite su condición de alumno regular.

Se entregará un Certificado de Asistencia a aquellos que asistan al curso en su totalidad.

Informes e inscripción con reservas de vacante vía mail:

delorenzo@asalallenaonline.com.ar

15-6208-0230

Matías Orta (Buenos Aires, 1980): A los 15 años ingresó en el Taller de corte & corrección, coordinado por Marcelo di Marco. Estudió cine en el Cievyc. Su cortometraje Michifus devino en un éxito que pasó por festivales nacionales e internacionales. Varios de sus cuentos fueron distinguidos en concursos literarios. Colaboró en la revista Haciendo Cine y en La Cosa. Forma parte del sitio web A Sala Llena, del que es co-creador. Forma parte de La Abadía de Carfax, círculo de escritores de horror y fantasía, y postea material en su blog personal: elblogdemichifus.blogspot.com. Sus ficciones Thom y I Love Lucky – relatos pueden leerse en Internet. Encerrados toda la noche: el cine de John Carpenter (Editorial Cuarto Menguante) es su primer libro en solitario publicado.
Fuente “A sala llena”

Cine: Súper 8, Viejos y lindos tiempos.


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Hace dos años, en el día de su estreno, fui a ver la hasta ahora última película de J.J. Abrams. La sensación con la que salí en su momento fue de felicidad por haber visto una enorme película. Hace unos días la volví a ver, con miedo de que en ese momento la euforia me hiciera juzgarla mal. Por suerte la euforia y la razón iban de la mano.
Repasemos la historia. En el verano de 1979 un grupo de pre adolescentes está filmando un corto de zombies en el formato súper 8. En uno de los días de rodaje, filmando en la estación local de tren, presencian el descarrilamiento del mismo. Días después empiezan a suceder hechos extraños en el pueblo. Gente desaparece, animales huyen, todo parece indicar que estos incidentes están relacionados con el descarrilamiento.
Para entender a esta peli primero hay que saber los dos grandes nombres que están detrás de ella. Uno es el ya mencionado Abrams, fan confeso del cine de aventuras de los 80 (no por nada se quedó con la dirección de las dos sagas espaciales por excelencia). El otro es el de Steven Spielberg, realizador de muchos de los grandes clásicos de aventura de los 80. Creo que con esos antecedentes el tono de la película era obvio.
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Y aclaro esto porque estúpidamente, la mayor critica que recibió la peli fue su semejanza a films como Los Goonies, es decir, films de aventuras con chicos de por medio. Cuando esa es la gracia, homenajear a un cine que parece ya casi extinto.
Dejando la estupidez de los críticos “especializados” de lado, hay que decir que la película tiene muchísimos méritos propios además de parecerse a determinado género.
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Uno de ellos es el plantel actoral joven. Siendo Elle Faning (hermana menor de Dakota) la única conocida del grupito, los pendejos la descosen actuando, haciendo sus papeles muy creíbles.
Caso contrario pasa con los adultos, que a pesar de ser todos actores conocidos y con una trayectoria encima, están muy por debajo del grupo de chicos.
Pero a las buenas actuaciones de los pibes, también los acompaña una buena historia de fondo. Como solía pasar con las buenas pelis a la que homenajea Súper 8, no solo se trata de la aventura que viven los chicos. Si no que en ella dan ese difícil paso que es dejar de ser un niño y entrar en la adolescencia. El primer amor, la envidia, los celos, el dejar atrás o superar determinados reveces que da la vida en post de crecer es algo que se ve desde el primer minuto de metraje.
A esto hay que sumarle el buen hacer de Abrams detrás de cámara. El creador de la sobrevalorada Lost vuelve a mostrar porque para muchos debe dedicarse a pleno al cine. El ya nombrado descarrilamiento del tren, así como otras situaciones donde los personajes corren y escapan están filmados con un buen pulso donde todo se ve. Y obviamente están los famosos rayos de luz que inundan la pantalla por todos los costados, algo típico en el cine del nerd cuatro ojos.
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Súper 8 es un gran homenaje a un cine que disfruto toda una generación (a la que pertenezco), y que hace pensar que es una clase de cine que por desgracia ya no se hace.
Pero también es la confirmación de que JJ Abrams está para grandes cosas en el cine de aventuras y del pochoclo de buena calidad, algo que pocos (incluso los “realizadores profundos”) pueden presumir.
Un saludo creciendo.
Nota: 9
Jorge Marchisio
Mi face Yorsh A. Romero