Animé & mangas: Junji Ito, el horror cósmico se escribe en kanji


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La imagen del dentista siempre ha generado terror. ¿Acaso, querido lector, mientras aguardaba en una sala de espera y escuchaba el taladro en las muelas del paciente en el cuarto contiguo, nunca imaginó escenas de dolor extremo y delirios inimaginables? Si no es así, vea La tiendita de los horrores (Little Shop of Horrors) o El dentista 1 y 2, del productor de Re-Animator, Brian Yuzna.

Pero estoy divagando. El nombre que nos ocupa en este artículo fue odontólogo, y no sería extraño que, a partir de la agonía de sus pacientes, se haya inspirado en un sinfín de imágenes macabras y retorcidas. Hablamos del dibujante y escritor de mangas Junji Ito.

Nacido en la prefectura de Gifu en 1963, el autor siempre sintió admiración por el terror y sus diferentes facetas. Tanto era así, que decidió acercarse al mundo del manga y dejar de maltratar a las encías de sus compatriotas, inspirándose en autores como el controvertido escritor de manga y director de cine Hideshi Hino –creador de la infame saga de Guinea Pig– y el escritor estadounidense H.P. Lovecraft, responsable de los mitos de Cthulhu.

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Y es en el universo de este último autor donde encontramos buena parte de la magia y el horror que evoca la obra de Ito: mundos dominados por fuerzas incomprensibles, maldiciones con efectos catastróficos, fantasmas con sed de sangre y criaturas horrendas creadas por la perversión y la ambición de la humanidad, tan solo algunos de los tópicos que el japonés aprendió del norteamericano.

El estilo de dibujo en las obras de Ito es bastante simple y alejado de las obsesiones caricaturescas del manga. Algunos elementos expresivos -como la constante de los ojos ennegrecidos- acentúan los momentos de horror y violencia.

Para hablar de Ito, destacaremos tres mangas sumamente reconocidos en los círculos del underground, obras maestras para los fanáticos del género: Tomie, Uzumaki y Gyo

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Tomie, la fatalidad vestida de mujer

Publicada por primera vez en 1987 y serializada hasta el año 2000, Tomie nos narra capítulo por capítulo las desventuras de una suerte de femme fatale sobrenatural, quien le da el nombre a la tira.

Esta mujer es una entidad fantasmagórica que enamora a los hombres al punto de conducirlos a la obsesión, la locura y, finalmente, al asesinato.

Tomie muere una y otra vez, y siempre regresa a la vida para empezar otra relación enfermiza, con consecuencias igualmente retorcidas para todos los involucrados. Aunque es su obra prima, el manga nos muestra varias de las marcas registradas de Ito: entidades sobrenaturales o inhumanas, mutaciones y transformaciones repulsivas, violencia y gore (pero sin excederse).

Tomie es una de las obras más reconocidas del autor.  Una saga de siete películas se basó en la historieta, anticipándose a los fenómenos de Ringu (1998), de Hideo Nakata, y Ju-on (1999), de Takashi Shimizu (o, como las conocemos en nuestras tierras, La llamada y El grito, según sus adaptaciones para el mercado estadounidense).

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Uzumaki: En el espiral del terror

Ninguna obra mostró tan claramente las obsesiones y delirios del autor como Uzumaki. No solo se acercó al horror cósmico y a las atmósferas macabras de Lovecraft, sino que elevó el arte de Ito a otro nivel.

Realizada entre 1998 y 1999, la historia narra, en varios episodios, los terribles hechos que suceden alrededor de un pequeño pueblo japonés, y las vivencias de un joven que puede percibir las fuerzas involucradas con dichos hechos.

Este pueblo está atrapado en una terrible maldición, la cual se relaciona con la figura del espiral (que en japonés se escribe uzumaki). La locura y el caos están tan presentes como en Tomie, pero las imágenes son tan poderosas y oscuras que se adhieren a la retina del espectador: un padre que se enloquece con los espirales al punto de querer ser uno con ellos, una mujer con una cicatriz que se convierte en un vórtice de muerte, un joven que se convierte en caracol, un hospital con pacientes sedientas de sangre…

En Uzumaki, el mundo es asfixiante, y cada una de sus historias nos lleva a un inevitable y mórbido final. El manga sería adaptado a la pantalla grande en el año 2000, sin grandes repercusiones en comparación con la versión impresa.

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Gyo: El mar huele a muerto

“Criaturas marítimas genéticamente modificadas, creadas por el ejercito exclusivamente con fines bélicos, se escapan de su resguardo para atacar brutalmente a personas inocentes”.

Para el experto en cine clase B, parece una premisa sacada de la película Piraña, de Joe Dante, estrenada en 1978. En la misma, una unidad del ejército experimenta con los peces del título, los cuales se escapan para devorar a bañeros desprevenidos.

Pero en el caso de Junji Ito, todo avanza un paso más allá. Las cosas nunca son tan fáciles como nos gustaría creer.

En Gyo, las bestias no son solo peces, sino también tiburones y ballenas, todos sostenidos sobre patas de hierro, las cuales se mueven por la influencia de terribles bacterias que afectan a los seres humanos y los convierten, también, en bestias.

Por ende, los protagonistas de esta historia no solo deben sobrevivir al ataque de los bichos acuáticos, sino a las terribles consecuencias del gas que los impulsa –generado por dichas bacterias–, el cual genera devastación y pandemonio sin salida.

Realizada durante los años 2001 y 2002, Gyo mostró al autor con una trama más formal, pero sin perder sus desvaríos e imágenes chocantes.

En 2012, un ova de 71 minutos basado en el manga fue realizado por el estudio Ufotable, con ciertas desviaciones de la obra original.

En conclusión, vale la pena buscar la obra de Ito, quien afortunadamente, gracias a la magia de Internet, se ha vuelto un importante referente para un nicho mundial de fanáticos del manga seinen de horror, quienes esperan historias realmente duras, creativas y sin contemplaciones.

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ADVERTENCIA: LA SIGUIENTE ENTREVISTA SE ENCUENTRA EN INGLÉS Y NO POSEE SUBTÍTULOS EN CASTELLANO

Lo que viene: El Llanero Solitario


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El Llanero Solitario (The Lone Ranger, 2013), es una nueva adaptación del famoso personaje creado por George W. Trendle.

Este héroe enmascarado es un Ranger de Texas (como nuestro querido Chuck, jaja) que tiene como compañero en sus aventuras a un indio llamado Tonto (que se tradujo Toro para latinoamérica).

Se lo conoció originalmente para una serie radial, para luego pasar al cine en forma de seriales, a la televisión en forma de serie, y de vuelta al cine pero como largometraje en varias ocasiones.

Además con este personaje se han hecho historietas, novelas, series de animación, videojuegos y juguetes. Una gran franquicia como pueden darse cuenta.

En esta ocasión la adaptación corre por cuenta de la empresa Disney y el director de la cinta es el exitoso Gore Verbinski, director de Piratas del Caribe y Rango, entre otros films.

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Los protagonistas de la cinta son: Armie Hammer -lo vimos en La red social, Hoover y Espejito, espejito-, Johnny Depp -lo veremos en Piratas del Caribe 5 y en Black Mass, lo nuevo de Barry Levinson-, Helena Bonham Carter -la veremos en The young and prodigious Spivet, lo nuevo de Jean-Pierre Jeunet-, William Fichtner -lo veremos en St. Sebastian, lo nuevo de Danny DeVito y en Elysium, lo nuevo de Neil Blomkamp- Tom Wilkinson -lo veremos en The Grand Budapest Hotel, lo nuevo de Wes Anderson- y Barry Pepper.

Verbinski también es productor junto a Jerry Bruckheimer de esta multimillonaria producción de U$S250 millones.

A continuación les dejamos el último trailer de El Llanero Solitario. Que lo disfruten!

Cine: Evil Dead (Posesión Infernal), La tarea bien hecha


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Quienes tienen el placer de conocerme saben que no soy un “anti remakes”. Siempre digo que las hay malas, safables o buenas, como las películas originales en sí. También siempre digo que más alla de si son buenas o no, hay que fijarse si los responsables se limitaron a hacer una copia plano a plano, o si de verdad se arriesgaron por darle un toque personal y re visionar las pelis a su manera. Bueno, cuando se da que el film en si es muy bueno y además respeta pero a la vez se aleja del original, estamos ante una peli que debe ser recomendada.
En esta nueva versión de Evil Dead (nombre original del film) vemos como un grupo de amigos, comandados por David, deciden llevar a la hermana de este a una cabaña perdida en el medio del bosque para desintoxicarla de las drogas. Mientras el día avance y se larga una tormenta descomunal, descubren que en el sótano del lugar se hacían brujerías, y también un misterioso libro, el Necronomicon. Uno de los chicos del grupete decide leerlo en voz alta. Lo que parecen ser ataques de abstinencia de la ahora ex adicta, en realidad es la posesión de un demonio despertado por dicho libro.
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Como dije inicialmente. El primer acierto de la película es saber alejarse de las primeras entregas deEvil Dead, pero sin traicionar el espíritu de ellas. ¿A qué me refiero con esto? Si uno la ve, sabe que no es un calco fotograma por fotograma de los films dirigidos por Raimi, pero la forma de filmar ciertos planos, o de mostrar algunos elementos, hacen que uno sepa a que saga pertenece la peli. En este sentido un 10 para el uruguayo Federico Álvarez. De todas formas el film se centra mucho más en la primera Evil Dead, que era puramente de terror, y no en la segunda, que ya incluía comicidad y gags.
Dos decisiones que también hacen subir varios enteros a la peli es la utilización de la sangre. Estamos ante un film muy sangriento, pero que no cae en el porno gore, algo muy de moda últimamente (ejemplo, la saga SAW, ejm). Y dicha sangre es real, los actores terminaron todos sucios de kétchup y llenos de prótesis para mostrar sus laceraciones, nada de la mariconada de cgi que siempre queda tan evidente.
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A esto hay que sumarle la tremenda banda sonora de Roque Baños que acompaña a la perfección la carnicería que se ve en pantalla.
En cuanto a los actores, correctos todos, ninguno destaca ni desentona. Quizás lo más criticable de toda la película sea esto, y es que salvo la hermana del protagonista, todos los personajes son más planos que los pechos de Keira Knighley. Eso sí, atención a las iniciales de los nombres de los cinco miembros del grupo y la palabra que forman.
Generalizar y decir que todos los remakes son una mierda habla bastante de lo básico y cerrado que es quien lo dice, ya que los remakes son películas, y las hay buenas y malas. Y en este caso estamos hablando de una muy buena peli, realizada con mucho cariño y respeto.
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Se nota que Sam Raimi y Bruce Campbell (director y actor de la saga original) estuvieron supervisando este proyecto, pero a la vez le dieron cuerda a Álvarez para que dirija el film a placer, y esto se nota.
Y el resultado fue la mejor película de terror en lo que va del año (tampoco es que tenga mucha competencia), pero que pone la vara muy alta. Recordemos que este año también salen The Texas Chainsaw, la remake de CarrieThe Purge y The Conjuring. Si estas pelis cumplen lo que prometen, estaremos en un gran año para este género tan bastardeado.
Un saludo liberando demonios.
Nota: 8

 

Jorge Marchisio
Mi Face Yorsh A: Romero

BAFICI: In the Dust of the Stars y Eoloma


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Gottfried Kolditz, con In the Dust of the Stars, nos ofrece todo lo que nunca pedimos en una historia intergaláctica. Luego del estreno de 2001: odisea del espacio, algunos cineastas y productores, desde el otro lado de la cortina de hierro, decidieron emprender una “carrera del espacio” cinematográfica y producir versiones comunistas (y, por lo tanto, “mejores”) del clásico de Stanley Kubrick. En Alemania oriental, durante los años 70s, los encargados de recorrer este camino futurista fueron los estudios DEFA.

Además de In the Dust of the Stars, el BAFICI también proyecta Eoloma, de Herrmann Zschoche, otra oferta de DEFA. No es tan memorable como la primera, porque es más sobria, un poco menos kitsch y muy despareja. Eoloma trata sobre un grupo de cosmonautas enfilados hacia el planeta del título, un “segundo edén” en el espacio. Para hacerlo, nuestros héroes primero deben sortear las trabas burocráticas que obstaculizan su aventura científica y trascendental, lo que aporta una interesante crítica política, tratándose de un film oficial y orgullosamente comunista. Es una cinta dramática, pero lo arruina todo con escenas incurablemente ridículas. Una de ellas aparece durante un momento melancólico y reflexivo, que rápidamente se convierte en cómico: en la misma, dos amantes, desde polos opuestos de una playa, corren en direcciones opuestas hasta chocarse en una erupción de amor y música empalagosa. Es uno de los clichés más insoportables del cine romántico, tan insoportable que ni siquiera se puede repetir sin distancia irónica. Excepto en este caso, donde no existe ninguna distancia. También nos encontramos con un robot-lavarropas vintage, que incluso sufre una crisis existencial y, perturbado, se descompone tras un cortocircuito psicológico. El humor es intencional: Zschoche y su equipo pretendieron que el robot resulte gracioso. Lo que no queda tan claro es por qué. Eoloma es un film relativamente serio, con pretensiones filosóficas, que de repente es interrumpido por un personaje propio de Douglas Adams en Guía del autoestopista galáctico (pienso, obviamente, en Marvin el androide paranoico), y solo por unos breves minutos, ya que luego vuelve a dominar la solemnidad.

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Por suerte, esta falta de coherencia no se manifiesta en el film de Kolditz, porque In the Dust of the Stars es demente y estrafalaria durante todo su metraje, y en ningún momento abandona su registro carnavalesco y camp. Es, además, mucho más original que Eoloma, cuyas imágenes muchas veces son calcos de 2001. Stars, en cambio, es más parecido a un musical, y no sorprende que Kolditz haya empezado su carrera como asesor musical para DEFA. Como sugiere Jim Morton, en su East German Cinema Blog, el film es casi un teatro de revista, con escenas cargadas de color y ritmo que aportan poco a la trama.  Los protagonistas de Stars son del planeta Cynro, y como buenos comunistas, solamente hablan sobre el amor fraternal y la hermandad de la humanidad. Llegan al planeta Tem 4 luego de escuchar una señal de socorro, pero al descender y hablar con los pobladores, descubren que la señal fue únicamente un ensayo. Luego de un tiempo, destapan la verdad escondida de Tem 4: la civilización que les dio la bienvenida es, en realidad, una fuerza de ocupación imperialista, y los verdaderos nativos del planeta han sido esclavizados y obligados a trabajar en inmensas minas subterráneas.

Aunque esta sinopsis no sugiera un film muy disparatado, Kolditz se divierte con su alegoría anti-yanqui y dirige un imponente desfile kitsch. El dictador de Tem 4, por ejemplo, dispara balas desde lo que parece un bolígrafo, y en distintos momentos, aparece con el pelo teñido de rojo, blanco o azul, los colores de la bandera del imperio estadounidense. Sus súbditos, por otro lado, son hippies intergalácticos, envueltos en vestidos multicolores y adictos a la música, el sexo y los bailes alucinógenos. Cuando el dictador pronuncia un chiste o un comentario ambiguo, sus soldados inmediata y obsecuentemente largan carcajadas robóticas y sincronizadas. Al principio, los cosmonautas de Cynro se dejan seducir por esta decadencia drogadicta y occidental, pero eventualmente despiertan de su estupor y rescatan a los esclavos.

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Es todo bastante absurdo, y aunque hoy en día la película nos parezca quizás más alocada de lo que fue en su momento, es evidente que nunca deseó ser tomada en serio. Pero la comedia de In the Dust of the Stars es solamente extravagante, y no logra las alturas de, por ejemplo, Kin Dza Dza, de Georgi Daneliya, tan hilarante y estrambótica como In the Dust of the Stars, pero mucho más sutil y ambigua. Obviamente, ambas surgieron en contextos distintos: la de Kolditz es alemana y de los 70s, y es una parodia de cierta estética contemporánea yanqui; mientras que la de Daneliya es soviética y de los 80s, y es una visión absurdista y delirante de la condición humana. Ambas plantean, desde una perspectiva comunista, una versión extraterrestre y lisérgica de Estados Unidos, pero si In the Dust of the Stars es un documento museístico de su época, Kin Dza Dza todavía mantiene su frescura, y sus sentidos son más esquivos: puede interpretarse como una sátira salvaje del capitalismo, pero el mundo mercantilista y monetario que representa funciona, además, como figura de la corrupción soviética y su culto de la personalidad, en pleno glasnot (período de apertura política y cultural) durante el gobierno de Gorbachov. O sea, como diríamos en Argentina, Kin Dza Dza “no se casa con nadie” (quizás porque Daneliya, aunque era ciudadano soviético, es oriundo de Georgia -entonces parte de la Unión Soviética-, y esta condición de outsider se entrevé en su película, como postula Margarita Georgieva en un artículo para la Universidad de Niza Sophia Antipolis).

De todos modos, lo interesante de In the Dust of the Stars es que es una visión futurista desde el punto de vista comunista. Digo esto porque, generalmente, el cine de ciencia ficción que recibimos en Argentina es estadounidense, y por lo tanto, la ideología que nos bombardea desde la pantalla casi siempre apunta en una misma dirección: la excepcionalidad del individuo en una sociedad sumisa y dominada, donde el antídoto para todos los problemas mundiales y universales es siempre el héroe, el único hombre, el protagonista. Incluso en films que coquetean con posiciones de izquierda, esta tendencia se repite: The Matrix, V for Vendetta, Equilibrium, Avatar, etcétera. El héroe puede trabajar en equipo, pero él es irremplazable. En el caso de In the Dust of the Stars, aunque uno de los protagonistas sea más preponderante que los demás, el énfasis está puesto en la importancia del grupo y en su esfuerzo colectivo.

— Guido Pellegrini

Twitter: @beaucine

BAFICI: La cápsula


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Una película de terror, una fantasía onírica, un cuento de hadas, una publicidad, una instalación de museo, una pesadilla… La cápsula, dirigida por la griega Athina Rachel Tsangari, admite todas estas etiquetas, y en sus breves 35 minutos, inspira un profundo sentimiento de extrañeza. No resulta fácil resumir sus contenidos: retrata a un grupo de mujeres durante cuatro días en una mansión solitaria. O por lo menos, parecen mujeres, aunque quizás ya dejaron de serlo o nunca lo fueron. Los primeros minutos de la película sugieren que ni siquiera son humanas. Parecen ‘nacer’ o generarse espontáneamente debajo de las sábanas de una cama, en el fondo de una montaña de sillas apiladas o detrás de un armario. Una de las mujeres se comporta como una reina y gobierna a las demás como si fueran sus súbditas. De hecho, es la única que no vemos ‘nacer’, porque, como luego descubrimos, es inmortal y supervisa la mansión. Sus jóvenes súbditas –capaces de abrirse el rostro como una compuerta y mostrar, en la cavidad de la apertura, una versión diminuta de ellas mismas, como un homúnculo– solamente sobreviven cuatro días, y en dicho plazo la reina busca una reemplazante, que pueda sucederla en la tarea de existir eternamente. No espiamos ninguna civilización más allá de la isla cicládica donde se encuentra la mansión. Las mujeres mutantes repiten tareas ridículas, abren y cierran ventanas, confiesan sus pensamientos más íntimos, bailan como títeres desenfrenados y tragan las cápsulas del título –óvalos verdes como pequeños huevos de dinosaurio– y lo hacen todo seria y obstinadamente, rindiéndole tributo a un rito milenario que, sin embargo, acaban de aprender.

La cápsula remite fuertemente al corto de Lucrecia Martel, Muta, realizado este último en el marco de una campaña promocional para la línea de ropa Prêt-à-porter de Miuccia Prada, Miu Miu. En ambas, el cuerpo femenino se convierte en un escenario tan perturbador como atractivo. Las actrices o modelos son obviamente hermosas, pero su aspecto agresivo y animal, y sus movimientos tortuosos y contorsionados, son los de criaturas extraterrestres. Se podría decir que ambos cortos, también, son películas de terror con monstruos pero sin víctimas. Las mujeres mutantes recorren el espacio de un barco o de una mansión, y solamente encuentran a sus pares, igual de bellas y deformes. Martel y Tsangari parecen acercarse a la estética de Lady Gaga, no solo porque la moda y el glamour ocupan en ellas un lugar temático central (Martel con los vestidos de Miu Miu, Tsangari con los diseños vanguardistas de Ying Gao, Gaga con su Haus), sino también porque exploran los límites de la sexualidad femenina, tantean un terreno inhóspito y hasta repugnante, donde se supone, según normas sociales, que el cuerpo femenino no debe llegar.

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Por momentos, La cápsula es una película confusa y caprichosa, empecinada en exponer sus ideas visuales, un desfile de viñetas surrealistas, donde las escenas parecen desviarse por la superficie de la pantalla sin rumbo ni articulación. Recién hacia el final, descubrimos o nos acostumbramos a un ritmo poético unificador, desenredamos la trama que al principio parecía incomprensible y entendemos que, lejos de ser una narrativa oscurantista y opaca, se trata de un simple cuento de hadas, una leyenda antigua o novela gótica, resumido en media hora. Si La cápsula parece fragmentaria y aleatoria, quizás sea porque no es un film pensado exclusivamente para festivales de cine, para proyecciones lineales donde nos sentamos en una sala y observamos el metraje en su totalidad. En cambio, es parte de una instalación más amplia, enmarcada dentro de la DesteFashionCollection 2012, de la Fundación de Arte Contemporáneo Deste, basada en Grecia (lo que emparenta definitivamente al film de Tsangari con el de Martel, ambos a su vez obras de cine y vidrieras de moda). Actualmente, la instalación ocupa un espacio en la tienda de Barneys New York, y según la descripción en la página web oficial, consiste en una única pantalla donde se muestran dos films simultáneamente, delante de la cual se erige un entramado cuadricular que fragmenta la pantalla y motiva diversos puntos de vista. La proyección en el BAFICI no tiene nada que ver con esta propuesta. Es más convencional y, de alguna manera, termina por descontextualizar la obra. Quizás sea más apropiado interpretar a La cápsula como un objeto-película, según el término de Eric Kohn en IndieWire, que se desenvuelve en varios contextos y se transforma continuamente, tan mutante como sus mujeres enclaustradas.

A modo de post-data, sería injusto omitir la influencia de Aleksandra Waliszewska, artista polaca que co-escribió el guión de La cápsula y marcó explícitamente el estilo del film (algunos fotogramas son calcos de sus pinturas). Tsangari, Ying Gao y Waliszewska, cada una desde su disciplina, unieron sus esfuerzos sin atenuar sus identidades artísticas. En la pantalla, se aprecia tanto la creatividad individual de cada creadora como el resultado polimorfo de su fusión con las demás.

— Guido Pellegrini

Twitter: @beaucine

BAZOFI 2013: el lado B del amor


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Todos conocen el BAFICI, el festival de cine de la Ciudad de Buenos Aires, que en unos días movilizará a miles de cinéfilos y audiencias generales y en el marco del cual se proyectarán cientos de películas; se presentarán docenas de charlas y eventos especiales; y se distribuirán innumerables folletos, libros y materiales gráficos. Desde Fanboy Cave, esta vorágine festivalera nos parece maravillosa, y sin duda nos sumaremos a las hordas de concurrentes porteños. Pero no perderemos de vista a otra propuesta, más humilde, opuesta a todo tipo de solemnidad, autoconscientemente perfilada como la “contra” del BAFICI, que es nada menos que el BAZOFI, el “evento cinéfilo del milenio” o el “más importante de la galaxia” , como anuncian lúdicamente sus programadores y directores, Fernando Martín Peña y Fabio Manes.

Peña sabe algunas cosas sobre cómo montar un festival: dirigió tanto el de Buenos Aires como el de Mar del Plata. Es, también, un incansable coleccionista, archivista y erudito del cine. Manes también es un coleccionista apasionado, cultor de películas marginales y desconocidas, y uno de los responsables de que la palabra “bizarro”, en el uso cotidiano, deje a un lado su significado académico e histórico –“valiente” o “generoso”– y adopte el sentido de “bizarre” en inglés y francés: “extraño”, “raro” o “estrafalario” (en 1989, Manes fundó el ciclo La medianoche bizarra, para exhibir películas fantásticas, de ciencia ficción y de terror, y así impulsó la acepción moderna de “bizarro”). Ambos conducen el programa Filmoteca que se emite por Canal 7 y proyectan joyas cinematográficas en fílmico en su ciclo semanal Filmoteca en vivo, que actualmente se lleva a cabo en la sala del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, o el MALBA (donde Peña también es programador).

En rigor, el BAZOFI no es otra cosa que una extensión y ampliación de Filmoteca en vivo. Es decir, el proyecto de Peña y Manes no empieza ni termina con el BAZOFI, y aquellos que se enamoren de este “otro” festival porteño podrán, de alguna manera, seguir disfrutándolo durante todo el año, siempre y cuando Filmoteca en vivo no se suspenda. Como sea, y volviendo al BAZOFI, promete mucho la selección de películas, casi todas relativamente desconocidas, desdeñadas u olvidadas, la mayoría de culto o de género. Las proyecciones serán gratuitas, en fílmico y, en muchos casos, en copias nuevas, y serán realizadas en la sala de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), en Moreno 1199, a cuatro cuadras de la estación Lima de la línea A de subtes y a una de la estación Moreno de la línea C .

Sin más, les dejamos la programación entera del BAZOFI:

Viernes 12

23.30hs. Función inaugural: El hombre sin brazos (The Unknown, EUA-1927) c/Lon Chaney y Joan Crawford. 60’. Hermosa copia original, con música en vivo por Kabusacki y los de Fuego.

Sábado 13

18hs. Foco de Dudoso Gusto: Ilsa, la hiena del harén (Ilsa, Harem Keeper of the Oil Sharks, Canadá-1976) de Don Edmonds, c/Dyanne Thorne. 87’. Esta función está auspiciada por la ONG “Tetas Sin Fronteras”.

20hs. Artes Mutilatorias: La espadachina invencible (Hong Kong, 1977) de Ming Hua Cheng, c/Chang Lin, Yeun Hua, Zung Hua, Chin Meng. 90 minutos de furor oriental.

22hs. Ciclo de Films con Doble Final: Bésame mortalmente (Kiss Me Deadly, EUA-1955) de Robert Aldrich, c/Ralph Meeker. 105’. Se verá con los dos finales distintos que tuvo el film en Europa y en Estados Unidos.

24hs. Ozploitation: Patrick (Australia, 1977) de Richard Franklin, c/Susan Penhaligon, Robert Helpmann, Rod Mullinar. 112’. De cómo se puede estar en coma y ser peligrosísimo.

Domingo 14

18hs. Cine Sonoro con Música en Vivo: Drácula (EUA, 1931) de Tod Browning, c/Bela Lugosi. 75’. Se verá intervenida con música en vivo por Kabusacki y los de Fuego. (Si pudo Philip Glass, nosotros también podemos).

20hs. Foco De Chaleco: Un hacha para la luna de miel (Il rosso segno della follia, Italia-1969) de Mario Bava, c/Steve Forsyth, Laura Beti. 93’.

Viernes 19

23.30hs. Foco Sin Pies Ni Cabeza: Cabezas cortadas (España, 1970) de Glauber Rocha, c/Francisco Rabal, Pierre Clementi. 94’. Hispanoamérica unida en uno de los films más delirantes de todos los tiempos.

Sábado 20

18hs. Foco “Películas Que Quiere Ver Curubeto”: Amanecer sangriento (A Great Day in the Morning, EUA-1956) de Jacques Tourneur, c/Robert Stack, Virginia Mayo. 92’. Western de súper acción.

20hs. Foco Agárrese Fuerte: Los que ofenden al sexo (Sittlichkeitsverbrecher, Suiza-1963) de Frank Schnyder, c/Fredy Karsten, Peter Arens, Barbara Bietenholz, Peter Ehrlich. 100’. No diga que no le avisamos.

22hs. Foco Bowie Inmortal: El hombre que cayó a la tierra (The Man Who Fell to Earth, Gran Bretaña-1976) de Nicolas Roeg, c/David Bowie, Rip Torn. 120’.

24hs. Exégesis de Edwige Fenech: Todos los colores de la oscuridad (Tutti i colori del buio, Italia-1972) de Sergio Martino, c/Edwige Fenech. 84’. No venga sola/o.

Domingo 21

18hs. Foco Vulnavia: El Dr. Phibes vuelve de la tumba (Dr. Phibes Rises Again!, Gran Bretaña-1972) de Robert Fuest, c/Vincent Price. 89’. ¡Phibes va a Egipto! ¡Y canta Over the Rainbow!

20hs. Ciclo de Films Que Incluyen Imágenes Subliminales de Borges: Performance (Gran Bretaña-1970) de Donald Cammell y Nicolas Roeg, c/James Fox, Mick Jagger y ¡Anita Pallenberg! 105’. ¡Encuentre las imágenes de Borges y gánese un pase libre para el sexto (o séptimo) BAZOFI!

Trailers de algunas de las películas que serán proyectadas:

— Guido Pellegrini

Twitter: @beaucine

¡Ya empieza el BAFICI 2013!


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Como todos los años desde 1999, se acerca una nueva edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, con una avalancha de películas y una oferta bastante heterogénea, desde las últimas novedades del cine de autor europeo y asiático hasta rarezas de ciencia ficción kitsch y films malditos olvidados por el canon crítico oficial (en esto último, el BAFICI parece hacerle un guiño al BAZOFI, aquel festival de cine “alternativo” de Fernando Martín Peña y Fabio Manes – la “contra” del BAFICI, si se quiere – que se presenta al mismo tiempo y que también intentaremos cubrir en Fanboy Cave).

Como lo hicimos durante el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2012, desde esta página, estaremos trabajando a cuatro, seis, diez manos para contarles todo lo que nos pasa durante la semana y media del BAFICI.

¿Qué películas vamos a ver? Ni idea. Al menos, en relación a la sección “100 Horas Extras”, donde la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta exhibirá, todos los días, desde las 14 horas hasta casi la medianoche, un desfile de proyecciones gratuitas y secretas. Las funciones diarias estarán divididas en cinco subsecciones temáticas. A las 14 horas, arranca la fiesta con “Cortos I.Sat”. Una hora más tarde, comienza “Videoclub”, donde invitados ilustres compartirán sus películas favoritas (“su Santo Grial”, según la descripción oficial del BAFICI). A las 17.30, “Varieté”, un cóctel de cortos, videos de YouTube, animaciones breves y otras curiosidades inesperadas. Después, a las 18.30, “Pozo Negro”, donde se reunirán “maravillas ocultas, con B de berreta” (otra vez, según la descripción oficial). Y a las 20.30, “la GRAN sorpresa de cada día”, presumiblemente lo más interesante y cautivante de la jornada, aunque no podríamos decir de qué se tratará porque, como todo lo demás, es un secreto. Si bien la entrada es gratuita, el espacio de la Sala Cronopios no es infinito, y ni la vuelta de tuerca más Cortazariana podrá evitar que muchos se queden afuera. ¡Así que vayan temprano a la sección que les interese!

¿Qué más? Bueno, mentimos: más allá de “100 Horas Extras”, sí sabemos qué películas vamos a ver, o por lo menos, cuáles podríamos llegar a ver. Por un lado, están las estrellas internacionales, las que muchos cinéfilos anotaron en sus agendas (físicas o virtuales) en el 2012 y que recién ahora podrán tachar. Estamos hablando de films como Post Tenebras Lux, del mexicano Carlos Reygadas; Like Someone in Love, del iraní Abbas Kiarostami; o Closed Curtain, del también iraní Jafar Panahi, cuyo This is Not a Film fue una de las mejores del último BAFICI. Todas son parte de la sección “Panorama”, donde se agrupan muchas de las perlas del festival: dos reconocidas trilogías alemanas: Dreileben, de varios directores, y Paraíso, de Ulrich Seidl; Mekong Hotel, del gran director tailandés Apichatpong Weerasethakul; el último film que nos legó el chileno Raúl Ruiz antes de fallecer, La nuit d’en face; otro film del incansable e interminable Manoel de Oliveira, Gebo et l’ombre; Centro histórico, película ómnibus de Oliveira, Pedro Costa, Victor Erice y Aki Kaurismäki; The Act of Killing, escalofriante documental de Joshua Oppenheimer; otra película ómnibus, The ABCs of Death, una cruenta enciclopedia de muertes cinematográficas, 26 cortos de 4 minutos cada uno dedicados al arte de eliminar personajes creativamente; y Buscando la esfera del poder, la última locura muda y kitsch-arcaica del argentino Tetsuo Lumière.

Hay más, obviamente. Retrospectivas del surcoreano Hong-Sangsoo, el brasileño Júlio Bressane y el argentino Adolfo Aristarain; un aluvión de cortos vanguardistas austríacos (vean todo lo que hizo Peter Tscherkassky, y de Martin Arnold, intenten ver al menos Pièce touchée; y después de fumarse tanta genialidad europea, busquen el ómnibus argentino Teoría de cuerdas –que no es parte de este BAFICI, aviso–, y disfruten de cine de vanguardia nacional, también hecho con found footage, es decir, fílmico “encontrado” y “remezclado” de obras antiguas y muchas veces pertenecientes al dominio público); y todo lo que brindan las competencias argentina e internacional, entre ellas la última de Raúl Perrone, P3ND3JO5, y Viola de Matías Piñeiro.

Y por último, ¡no nos olvidemos de la sección Vanguardia y Género! Films raros e infravalorados, películas de zombis y platos voladores y hombres-insectos, susurros propios de la era del VHS, de la videoteca de barrio polvorienta, amplificados en la pantalla grande, cine de culto y bizarro: Vamps de Amy Heckerling, visión cómica del sufrimiento existencial y psicológico del vampiro; La última vez que vi Macau, extraño thriller cruzado con contemplación filosófica y viaje onírico al fondo de la “Las Vegas del este”; La Mosca, clásico de horror ochentoso del canadiense David Cronenberg; In The Dust of the Stars, Eolomea y The Silent Star, hallazgos arqueológicos de ciencia ficción filmados en la Alemania Oriental durante la Guerra fría, cuando la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética se trasladó al plano cinematográfico y el otro lado de la Cortina de Hierro procuró superar los films intergalácticos Hollywoodense con sus propias aventuras especulativas; y finalmente, la trilogía gore de Farsa Producciones, Plaga Zombie, Revolución Tóxica y Zona Mutante, todas codirigidas por los argentinos Pablo Parés y Hernán Sáez.

Esto es solamente un resumen. Son muchísimas las películas y es imposible mencionar o verlas todas. Pero sí disfrutaremos algunas y las comentaremos en Fanboy Cave. ¡Los esperamos en el BAFICI!

Más trailers de los films mencionados:

— Guido Pellegrini

Twitter: @beaucine